Al instalarse la nueva Legislatura Federal, dl H. Congreso de la Unión, donde radica el poder soberano del pueblo, de acuerdo con la teoría y los clásicos del Federalismo y de la representación popular, por mandato constitucional, el presidente de la República rindió su sexto y último informe de gobierno en el que informa a la sociedad nacional el estado que guarda la nación, a él encomendada por mandato popular, hace poco más de seis años, en el 2006.
Curiosamente, se recuerda que hará 6 años fue todo un sainete, una comedia o un auto sacramental, la forma como rindió su protesta constitucional: A escondidas, asediado por el autollamado presidente legítimo, membrete que podría repetir el mismo formato, pero no la misma situación: En su sabiduría, las instituciones republicanas tomaron iniciativas para que el presidente electo pueda realizar su protesta constitucional en otros espacios, constitucionalmente establecidos y legales. Mas esto será el futuro y próximo, primero de diciembre, en casi 90 días. Otros detalles curiosos más:
1°.-Este día es ejemplo de lo que hemos, o avanzado o zigzagueado o estancado o retrocedido, social y políticamente hablando: De una Dictadura perfecta, democracia corporativa y controlada por el Jefe Supremo, verticalista, unívoca, pasamos a una democracia abierta, plural, demandante, fuertemente opositora, hasta agresiva hacia el titular del poder Ejecutivo – producto del parto de 1988 – al que interrumpían e interpelaban en su lectura, a una democracia sobreprotectora del titular del poder Ejecutivo , en la que como muestra, se faculta al titular del Ejecutivo Federal a no entregar personalmente el documento que contiene su informe de gobierno y, el presidente actual, después de entregar con un propio, el documento del Informe presidencial en las estructuras de la H. Cámara de Diputados, se reunía con sus leales, amigos e invitados, leía un mensaje político, que se difundía a todo el mundo y por todos los medios tecnológicos, para finalizar en jolgorio con toda pompa, lujo y brillantez de la vieja época que tanto se criticó, mas ahora, Luis Felipe Calderón Hinojosa ¡deseaba entregar personalmente! Y el nuevo poder Legislativo, no lo aceptó y debió de reunirse con sus leales, ya pocos, por cierto.
2°.- Hace una generación la mayoría de los ciudadanos reverenciaba este día y esperaban los aumentos salariales, el costo del dólar, el precio de los cigarros y la gasolina y la información detallada, puntual, de lo que se había hecho, prometido y cumplido: Era el Día del Presidente. Hoy – de 1988 a la fecha, 24 años – en 4 sexenios, esta fecha se ha desmitificado, se le falta al respeto, se es irreverente a él, se ha diluido la imagen – aunque en el fondo, siga siendo el mismo poder de la Unión, con más y mejor poder – más especializado, más encubierto y protegido -. Es notoria la disputa del poder entre el Ejecutivo y el Legislativo – tal vez porque el poder Legislativo era el reducto de la oposición -. Ahora que pareciera que las aguas han regresado al cauce y que todo estaría igual que hace 24 años atrás, se sabrá si o hemos madurado-avanzado social y políticamente o únicamente fue producto de las circunstancias del momento.
Habrá tiempo para hacer balance de estos seis años de la administración calderonista.






















