El primer bloque económico de la II postguerra mundial, propuesta por Francia e Italia e impulsada por los países Bajos, la Comunidad Europea, está en crisis existencial, no únicamente porque una tercera parte de sus miembros manifiestan problemas de administración de recursos financieros, incapacidad de pago=insolvencia, deuda y controles fiscales y administrativos impuestos por las tres instituciones financieras internacionales – Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y banco Central Europeo -, movilizaciones de las organizaciones sociales de cada país en conflicto – Grecia, Portugal, Irlanda, España, Italia, Francia -, que han derivado en cambios de partidos políticos gobernantes, como sucedió en Grecia, España, Portugal, Italia y Francia -, sino también por los conflictos políticos internos de cada uno de esos países, más los que se acumulen.
El enorme problema existencial – que le dio origen a la Comunidad Europea – fue la propuesta y aceptación de un modelo de desarrollo, de estructura política y políticas públicas multinacionales, supremas, superiores a las estructuras políticas nacionales, iguales para todos los miembros de la Comunidad Europea, algo verdaderamente imposible en tan poco tiempo. Era muy temerario que países como Serbia, Lituania, Letonia y Estonia, Grecia, Portugal, España, Herzegovina, Bosnia, Rumania, Irlanda, Chipre, manifestaran un mismo nivel de desarrollo, cultura, economía, ingreso per cápita, educación, políticas públicas, etc., que Alemania, Francia, Polonia, Bélgica, Holanda, Inglaterra. No era trabajo para Hércules…Era trabajo para todo el Olimpo.
Algo semejante a lo siguiente: que todos los 113 municipios de nuestro estado, en tres sexenios, tuvieran el nivel de desarrollo social, tecnológico, industrial, comercial y de servicios, de Jalisco o Nuevo León o Guanajuato o Distrito Federal o estado de México. ¡Un ideal! ¡Utopía!
Si a lo anterior le agregamos que en cada nación los políticos tiene sus ´propios proyectos, generalmente distantes del esquema político-administrativo de la Unión Europea y sus propios planes y programas de desarrollo, en función de sus objetivos político-partidista y de su realidad, muy diferente a la visión macro de la Comunidad Europea, tenemos que la configuración de la crisis avanza.
Muchos de las sociedades de los países miembros dela Unión Europea se oponen a las recetas para curar sus problemas financieros; estas recetas incluyen reducción de personal, presupuestos rígidos, planeación supervisada por Bélgica–Bruselas, control-reducción de plazas, de salarios, aplicación de medidas de austeridad, rebajas de salarios, de pensiones, incremento de impuestos, aumento de edad para el retito, etc. etc.
En este momento Italia está, prácticamente, fuera de la Zona Euro y lo está por sus crisis, financiera interna – default en obligaciones – y la política: no hay un partido político que tenga mayoría natural en el sus estructuras legislativas nacionales, razón por la cual Italia está en el Limbo: si ninguna fuerza mayoritaria que pueda formar gobierno y así, es muy difícil tener una visión definida sobre su presente, y mucho menos de su futuro. Varios líderes partidistas afirman que Italia, de facto, está KO, fuera de la zona Euro y no crecerá en los próximos 5, 10 años. Lo mismo está Chipre en donde la llamada Troika – BM, FMI y BCE – proponen aplicar impuestos a los fondos en Bancos y como que no les pare0ce muy bien a los chipriotas.






















