La cara que presenta hoy la ciudad y el estado es de ingobernabilidad.

Parece ser – y en política se dice, y es axioma, que lo que parece ser, es – que no le interesa a nadie, salvo a la presidencia de la República: es la que está estableciendo puentes de diálogo con los grupos en pugna.

Todos esos grupos mantenidos por el gobierno estatal – sean gobiernos emanados de alianzas, del PRI o de cualquier otro gobierno -: todos les daban, o les dan, dinero constante y sonante, fresco, a esas organizaciones no gubernamentales y, particularmente, a la llamada Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Y ese dinero era para comprarles su virulencia, tranquilizar sus agitaciones y ser una fuerza armada corporativizada en el tren del gobierno en turno. Y no eran cientos, ni miles de pesos.

Según datos difundidos por algunos diarios, eran más de 600 millones de pesos anuales a organismos como Movimiento Triqui – de los grupos sociales más pobres y miserables -, Comité para la Defensa de los Derechos de los Pueblos, Frente Nacional Revolucionario, Comuna Oaxaca, Frente Indígena de Organizaciones binacionales, Comité de Defensa Ciudadana, Coalición Obrera, Campesina y estudiantil del Istmo y Movimiento Agrario Indígena Zapatista, entre otros.

Todos ellos vivían a expensas, desde 2011, del gobierno del estado por mantener buenas relaciones. Llegaron hasta sumar 43 en total.

Se entiende que al cerrarles la llave por parte de la Federación, el gobierno del estado clausuró la llegada del dinero y por esto están manifestándose en buena parte del estado e hicieron crisis en Nochistlán.

Actualmente en Oaxaca se da un bloqueo de vialidades- carreteras urbanas y de tránsito pesado; no hay salidas de autobuses para pasajeros, los víveres de primera necesidad están escaseando, no hay combustibles – gasolinas y gas -, medicinas, ni, formalmente, abasto a las tiendas de la CONASUPO ni leche CONASUPO, ni funcionan los servicios públicos municipales en las zonas de conflicto ni en la capital del estado.

Parece que a nadie le interesa resolverlo.

Y el Estado mexicano tiene todos los medios para hacerlo, pero no lo hace. ¿Y las instituciones de la República por qué no actúan?

Están dadas las condiciones sociales para intervenir, pero no lo hacen. ¿Por qué?

¿Qué se pudra Oaxaca? En Chiapas está sucediendo casi, repetido, el mismo esquema.