En política se dice que la política es de circunstancias; también se dice que la permanencia en el puesto-cargo lo determinan los resultados – confirmando el axioma inicial – y que en política se desea tener a triunfadores, no a perdedores. Si recurrimos a la Historia partidista, en el partido revolucionario institucional, nunca, jamás, a nivel nacional y a nivel estatal, se ha conservado un presidente del comité ejecutivo –estatal o nacional – que resultara perdedor de la elección – que le correspondiera organizar: cuando resultaron perdedores Roberto Madrazo y Francisco Labastida Ochoa, los presidentes del CEN del PRI, renunciaron, por congruencia, por salud y por escrúpulos éticos de responsabilidad. Y lo mismo puede decirse de los presidentes de los comités directivos estatales de los estados en donde hubo elecciones generales y el resultado resultó contrarios al y a los candidatos del partido revolucionario institucional: debieron renunciar.
Viene esto al caso, porque como un resultado directo de la pérdida de varias candidaturas a gubernaturas de los doce estados en los cuales se realizaron elecciones generales y en las cuales el resultado le fue adverso al partido revolucionario institucional y perdió 7 –siete – y no ganó las 9 – nueve – de las doce en disputa que el mismo Manlio Fabio Beltrones había pronosticado, y hasta brindado, e incluso habiendo declarado que no renunciaría a su cargo, por las mismas circunstancias de la amplia y honda derrota y las críticas recibidas y valoraciones de las razones de la derrota, Manlio Fabio Beltrones presentó su renuncia a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del partido revolucionario institucional. Se supone que esta decisión fue de acuerdo con el presidente de la República.
En el cuerpo de su renuncia, el ahora ex presidente, señaló que el resultado final electoral fue determinado por políticas públicas inapropiadas, la poca colaboración de varios gobernadores y políticos, (Aquí sí, legalmente, los gobernadores priístas podrían, presumible y evidentemente, violar la ley y, posiblemente, le pagaron con la misma moneda, recibiendo una sopa de su propia chocolate), opacos e irresponsables. Cita – políticas públicas inapropiadas equivalentes al hastío y enfado – sin nombrarlo=hartazgo social y el cansancio de la sociedad. (Deja el lugar para una nueva generación que conduzca el cambio y transformación que el partido requiere). Y recordó a Luis Donaldo Colosio: los errores de los gobernantes lo paga el partido – Lo que es muy cierto -.
No se refirió a equivocados mecanismos-formatos de selección-designación de candidatos a los diferentes puestos-cargo de elección popular ni a errores suyos – si los hubo – en las 12 – más la de la ciudad de México, en la cual fue ubicado como la quinta fuerza política en la demarcación -. Ahora, en visión macro y de la política nacional, los “hombres del presidente” y con perfil de elegibles para la candidatura del PRI a la presidencia de la República, van cayendo en la ruta: Manlio Fabio Beltrones es uno más; le antecedió Aurelio Nuño Mayer – en este momento ya nadie cree en él, perdió su capital político y ha mostrado ineficiencia, incapacidad e incompetencia y lo ha mostrado con hechos, pero los más fuertes siguen en píe: Videgaray Caso y Miguel Ángel Osorio Chong y, curiosamente, desde hace una generación el candidato a la presidencia de la República, triunfador, no ha tenido como antecedente laboral Hacienda o Gobernación. Ahora la incógnita, ¿qué hombre del presidente lo sustituirá?
Esta renuncia es el heraldo de cambio en el interior del partido revolucionario institucional, que se dice, ya lo necesita.
Con la eventual salida de Manlio Fabio Beltrones se dieron por terminado los pactos con todos los grupos buenos, malos y regulares de cada estado del país.
La renuncia de Beltrones dejará mucha orfandad y viudos en el interior del PRI, de la República y de los estados.





















