De una manera sorprendente, inesperada, el presidente Luis Felipe Calderón Hinojosa junto con el documento de su VI Informe de gobierno, por medio del secretario de Gobernación Federal, Alejandro Poiré, hizo llegar al Congreso de la Unión dos iniciativas bajo la nueva figura de “preferente“, para reformar el mercado laboral y transparentar el uso de los recursos públicos en las entidades federativas, las cuales deberán ser discutidas y votadas por los plenos de las Cámaras de Diputados y de Senadores en no más de 30 días calendario.
Así, el presidente usa la nueva facultad que le otorga el recién reformado artículo 71 Constitucional, la cual establece que el Ejecutivo Federal puede presentar al inicio de cada periodo de sesiones hasta dos iniciativas para trámite preferente.
Con la iniciativa de reforma laboral, el presidente de la República propone atender la imperiosa necesidad de modernizar nuestra legislación laboral que es un tema que ha estado en debate en por lo menos los últimos 15 años; así el proyecto de decreto reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo para ser turnadas a la Cámara de Diputados. En el segundo caso, propone se reforme y adicione la Ley General de Contabilidad Gubernamental, la que tiene por objetivo transparentar y armonizar la información financiera relativa a la aplicación de los recursos públicos en los distintos órdenes de gobierno; por primera vez las entidades federativas y municipios estarán obligados a transparentar la información presupuestaria y contable para que la sociedad pueda conocer cuántos ingresos obtienen los gobiernos estatales y municipales, cuál es su fuente de financiamiento, en que los gastan, para qué los gastan y qué resultados se obtienen así como, en lo general cuál es la situación financiera de cada orden de gobierno.
Llama la atención que esta acción sea en este momento, en el cual no hay estructura de gobierno, ni comisiones y con la limitante del tiempo, es posible que suceda algo, también inédito.
Por otro las dos reformas – sobre todo la laboral que es una reforma de Gran Calado porque pretende reformar todo el encaje legal laboral, dándole la vuelta al artículo 123° Constitucional, sin tocarlo – debió hacerlo con el acuerdo con el presidente electo, Enrique Peña Nieto para que su camino fuera sin mayores tropiezos; de no ser así, esa iniciativa tendrá el mismo fin que las anteriores: La congeladora.
Finalmente, las reformas, como estas se propone y se hacen cuando el presidente de la República está en la cima de su poder, no cuando se está en la condición de salida y por terminar y entregar su administración.
Es probable que solo pase la iniciativa de reforma de la Ley General de Contabilidad Gubernamental, porque no implica transformaciones sociales como la reforma laboral.
Así que a dos bolas rápidas, se aceptan las dos y se da base por bola al bateador, pero en el siguiente habrá doble play – doble matanza – y se acabó la entrada.






















