Los recientes sucesos en el conflicto entre el Estado mexicano y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación – la retención-secuestro de funcionarios públicos y el zafarrancho – choque entre las fuerzas del Estado y de la militancia de la CNTE (franca subversión en contra no de la Reforma Educativa sino del Estado) – fueron un punto más en el termómetro de la temperatura que se tiene en este conflicto.

El Estado, en vos de su secretario de gobernación tendió una mano y fue entendida mal, como signo de debilidad y a la acción del Estado la CNTE respondió con el enfrentamiento y la acción del Estado fue la detención de los líderes de la sección 22 – acusados de realizar operaciones financieras con dinero de procedencia ilícita y otros -.

La reacción de la dirigencia y militancia de la CNTE es la exigencia de su libertad y calificación como presos políticos… ¡En contra de los deseado y esperado, el conflicto se recrudece y, el final, aunque parece estar cerca, es incierto!

En las circunstancias actuales el Estado ha dado pasos hacia adelante.

No debe retroceder. Ni tener duda ni temor: Su actuación, con el riesgo de ser calificada como temerosa, ha sido de exceso de prudencia, pero ya no debe dudar: este paso fue en la dirección correcta: la acción legítima del uso del poder del Estado, no al uso de la fuerza y sí de los mil y un recursos que el Estado tiene cuando ha tomado la decisión.

Si bien es cierto, el Estado mexicano tiene la dirección correcta y está en el carril adecuado, esto NO debió legar ni suceder.

La concejas popular dice – y así está en los textos y en la filosofía popular: – “Un conflicto mayor es la suma de conflicto pequeños no resueltos”. “En ciertas ocasiones la blandura es una auténtica fuente de graves problemas”. “En ciertas ocasiones cualquier medida extrema está justificada”. “Una vez tomada la decisión, el problema desaparece. Lo que cuesta es tomar al decidirse”.

La acción de Estado está justificada. No se debe zigzaguear, ni dar pasos laterales.

Ese es el camino. No se debe recular.

El solución está cerca.

Ya se ve la otra orilla.