El primer domingo del inminente junio, 5 para más señas, habrá elecciones en un poco más de un tercio de las entidades del país y mucho ha sonado que esto, que aquello, que más allá y como no somos pitonisos, ni le hacemos al oráculo, ni tenemos bola de cristal, y por considerarlo contener un punto de vista diferente y reflexivo sobre estas elecciones, transcribo, íntegra la columna DUDA RAZONABLE, de Carlos Puig, publicada en MLENIO diario, en su edición del 23 del presente mes.

La cabeceó así: LA VERDADERA TAREA DE MANLIO.

“Las elecciones del próximo 5 de junio convocarán a poco más de un tercio de los mexicanos a las runas para renovar gobernadores, congresos locales y presidentes municipales. En ciudad de México se votará para integrar la Asamblea Constituyente.

Esa noche, las primeras evaluaciones tendrán que ver con los resultados concretos en cada una de las entidades. Haremos las cuentas de lo bien o de lo mal que al haya ido al PRI, con base en el compromiso de su presidente Manlio Fabio Beltrones, de ganar nueve gubernaturas, después estaremos atentos a si MORENA puede dar el campanazo y ganar su primera gubernatura y luego nos detendremos en las debilidades del PRD, que optó por una estrategia aliancista para tratar de ocultar su deterioro.

Durante los días siguientes, sin embargo, en el PRI y en Los Pinos estarán haciendo otra cuenta con miras al 2018: la del porcentaje total de votos del tricolor sin importar triunfos o derrotas. Esa será, tal vez, la tarea más importante de Beltrones – alrededor del 30 por ciento de la votación, que es lo que logró en el 2015, más allá del número de las gubernaturas ganadas.

Hoy está claro que la elección del 2018 arrancará con el electorado pulverizado, divido al menos en tres, tal vez en cuatro partes muy competitivas. MORENAS tiene ya su candidato y en el PAN, Margarita Zavala le ha ganado la partida a la burocracia partidista. En ambos casos el partido ha valido menos que los aspirantes.

La fórmula no es nueva. Fue la de Fox antes de la elección del 2000 y la de Calderón frente al 2006. Así lo hizo AMLO rumbo al 2012 y, por supuesto, así lo hizo Peña Nieto hace seis años. Construir candidaturas inevitables antes que los partidos puedan meter las manos.

En el PRI, la verdadera tarea de Manlio es evitar ese fenómeno dentro del tricolor y entregarle al presidente Peña, el próximo año, un partido más fuerte que cualquiera de sus aspirantes, para que el Primer Priísta pueda elegir al candidato sin condicionantes y para que ningún aventurero ilusionado piense que pueda imponerse al partido.

En el PRI Manlio puede perder Veracruz o Tlaxcala o Puebla o Durango o Tamaulipas; o todas ésas y más, pero importará también cómo pierda. De eso depende su futuro y de Peña frente al 2018”.

Están construyendo estructuras mentales, pero no toman en cuenta estos elementos: 1° Las elecciones del año 2017, la previa a la constitucional de 2018. 2° Un grupo político económico jamás SEPARADO DEL PAÍS está trabajando políticamente para el país. 3° Todo parece indicar que la elección será muy quintada: INDEPENDIENTE (S), MORENA, PAN, PRD Y PRI. 4° Ganará el partido que llegue con la alianza que signifique más peso, votos, más fuerte y cuya suma porcentual se acerque al intervalo 29-33%: 31%

Nos puede pasar lo que en España y será algo muy inédito y curioso para verlo y valorarlo, pero aun falta mucho para ese 2018.

Habrá que ver cómo se manifiesta la sociedad electoral en este proceso y el de 2017…entonces sí se harán proyecciones y consultaremos la Bola de Cristal.