El asunto del Joaquín, El Chapo, Guzmán Loera es formalmente de película y de telenovela, tal como lo deseaban, Kate del Castillo y él.

El capítulo que se está viendo y siguiendo en todos los medios es el de su extradición y aunque para muchos el Chapo Guzmán debería ser juzgado por las instancias judiciales de nuestro país, el punto de vista de nuestras esferas político-judiciales es que sea extraditado y entregado a la justicia de los Estados Unidos de Norteamérica.

Siguiendo los procedimientos sumamente legales en este caso, la secretaría de relaciones exteriores concedió Luz Verde a la extradición a Estados Unidos de Joaquín, El Chapo, Guzmán Loera, donde será juzgado por una infinidad de delitos que se le señalan y por varias cortes – de Texas, de California, entre otras.

De acuerdo con la cancillería mexicana las solicitudes de extradición del gobierno de los Estados Unidos cumplieron con el tratado de extradición vigente entre nuestro país y el nuestro vecino del norte y la administración de Obama proporcionó las suficientes garantías de que al señor Guzmán Loera no se le aplicará la pena de muerte, en caso de ser extraditado y juzgado en ese país.

El proceso, formalmente, llevará por lo menos un año y podría ser un poco más largo, pues el señor Guzmán Loera tiene derechos y deberá hacer uso de ellos, lo que podría duplicar la duración del proceso.

Actualmente, el Chapo Guzmán Loera se encuentra recluido en el Centro Federal de Readaptación social número 9, de ciudad Juárez, Chihuahua.

Ahora bien, no crea usted que la petición de los Estados Unidos es para administrar justicia en forma recta, transparente y expedita. No.

En el fondo está el asunto de la fortuna del señor Guzmán Loera: Más de un mil millones de dólares, que según la revista Forbes, es el capital acumulado por este señor, y distribuido entre todas sus empresas y la justicia norteamericana tiene como objetivo quedarse con buena parte de esa fortuna, hasta dónde sea posible y, como complemento, información sobre la estructura de sus empresas y relaciones con las bandas distribuidoras de narcóticos.

No es únicamente cuestión de justicia. Como lo dijo Will Clinton: Es la economía, estúpido.

Por lo pronto la película de largo metraje sigue y, también, la novela, pero ahorita, sin la señora Kate del Castillo