Se dice que pagar es corresponder y en el caso de la inmunidad diplomática que tanto la Suprema Corte de los Estados Unidos como el Departamento de Estado, de los Estados Unidos concedieran  al ex presidente de los Estados Unidos es un ejemplo de que los Estados Unidos de Norte América no tiene amigos. Tiene Intereses, como lo expresó John Foster Dulles, en su tiempo  Secretario de Estado, en el cuatrienio de John Fitzgerald Kennedy y que día con día se comprueba en los torbellinos, recovecos  y agujeros de la política norteamericana internacional.
    

El ex presidente mexicano Ernesto Zedillo Ponce de León, el único expresidente mexicano que al término de su mandato fue contratado por corporaciones internacionales y hasta por membretes de Estado del sistema financiero norteamericano y hasta la fecha está como asesor financiero de organismos multilaterales- políticos – de las Naciones Unidas y – financieros – del Banco Mundial y, acaso, del Fondo Monetario Internacional.
  

 Nuestro expresidente fue acusado en el Tribunal Internacional de La Haya por su responsabilidad en la recordada y dramática matanza de indígenas en Acteal, Chiapas – que lo han perseguido, acosándolo en todo tiempo y territorio de nuestros vecinos -, ya entrado el año de 1994. Si bien, de lejos, no existe nada vinculatorio de una forma directa, acaso por omisión – muy difícil de acreditar, pues existen organismos, dependencia y personas físicas y morales directamente responsables de las áreas y órganos procuradores e impartidores de justicia -, los patrones de Ernesto Zedillo Ponce de León no quisieron arriesgarse a que su político estrella y protagonista estelar de los salvamentos financieros de México – en 1994 – y de los sistemas financieros norteamericanos, como efecto del quebranto de las aseguradoras y de los préstamos hipotecarios impagables, generadores de la crisis económica de fines del 2008-2009, hicieron todo lo que debería hacerse para que una corte federal de Connecticut le concediera inmunidad política y judicial, total, pues, y nadie ni nada le pudiera hacer algo  o que significara un riesgo para su integridad y seguridad física, personales.
    

Este hecho recuerda un caso similar: El del general, retirado,  Senador de la República y ex hombre fuerte de Chile=dictador, Augusto Pinochet: Fue detenido en Inglaterra al vencerse su visa, porque los órganos de justicia internacional – por medio del célebre juez Garzón, de origen español -, habían girado orden de detención. Las estructuras de poder político ingleses trabajaron y obtuvieron que, si bien su inmunidad estaba terminada, no se tocara ni un pelo y jamás estuvo en riesgo de estar recluido – ni en Inglaterra ni en Chile -. Murió en su domicilio por causas naturales, a sus cercanos 90 años de edad.     Augusto Pinochet fue el brazo ejecutor del golpe de Estado que derrumbó la democracia chilena, eliminó las instituciones jurídicas chilenas y asesinó – aunque oficialmente fue suicidio – al presidente electo y en funciones, Dr. Salvador Allende, en 1973, hoy, hace exactamente 39 años.
  

 Ernesto Zedillo Ponce de León jamás fue señalado como culpable, ni responsable, del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta – en Lomas taurinas, de Tijuana, BC, en marzo de 1994, pero, físicamente fue su beneficiario y el brazo ejecutor del cambio  político  – que significó una revolución incruenta en nuestro país -,  del golpe de timón definitivo hacia el neoliberalismo, haciendo a un lado el nacionalismo, a partir de su ascenso como presidente de la República. Todo fue, ha sido y será, diferente desde su arribo en la administración y, por si fuera poco, trabajó para separar al PRI de Los Pinos y de la Presidencia de la República y propicio y su derrota ante el PAN con Vicente Fox en el año 2000.