Es un comentario común entre la sociedad michoacana; es normal escuchar esa misma cantaleta y ya es cotidiano oírlo: el gobierno no tiene dinero.
Es rutinario leer en los medios de comunicación impresos; es la canción de todos los días el juicio-comentario en las redes sociales y hasta verlo y oírlo en la radio y en la televisión: el gobierno michoacano no paga y debe a sus proveedores.
Si se recuerda, hace unos diez años y hacia atrás, se decía, y con toda la boca, que el presupuesto de egresos del gobierno – Federal y michoacano – es detonante del desarrollo y aunque lo sea, en estos más de nueve años de administración estatal – los cuatro de Leonel Godoy Rangel, los otros cuatro de Fausto Vallejo Figueroa y lo que va de la actual de Silvano Aureoles Conejo -, esa ha sido la constante y dónde quiera se escucha: NO HAY DINERO.
Bueno, está bien, pero si usted se pone a pensar un poco se queda como el Monje Loco.
Mire, usted: usted como la inmensa mayoría de los ciudadanos-contribuyentes paga sus obligaciones directas: sus impuestos; paga, aparte de los derechos que generan los documentos necesarios para sus trámites, constancias, actas, informes, constancias, etc., los porcentajes de más – 25% – en los documentos que solicita y paga en las diferentes direcciones que ofrecen servicios a la sociedad michoacana; cuando carga gasolina a sus unidades automotoras, una parte son impuestos para el estado; la Federación sitúa en Bancos las participaciones hacendarias; usted paga las placas, los engomados, el reemplacamiento; los patrones, dentro del conjunto de impuestos que paga, está uno en especial que es directo para el estado: el 2% de la nómina; si a usted lo multan, los pagos van directos al hacienda estatal; igualmente, cubre los derechos, los productos y aprovechamientos en todos los servicios del poder público, etc., etc. y etc.
Y no son ni uno, ni cien, ni miles, son, somos, miles, miles que nos retratamos ante las ventanillas e ingresan-ingresamos a las cajas de hacienda estatal millones de pesos diarios, luego entonces, surge la pregunta ¿Dónde está el dinero?
Si seguimos la recomendación de Garganta Profunda sería muy fácil seguirle la ruta al dinero: el dinero llega a directamente a la caja de hacienda estatal o del banco y éstos entregan directamente a las cuentas de la hacienda estatal…luego entonces los chorros de dinero llegan directamente a las cuentas del gobierno del estado y ahí deben cuantificarlo y distribuirlo de acuerdo con el presupuesto autorizado.
Entonces o es un asunto de ausencia-mala administración-planeación o es asunto de desfalco, desvío, fraude en contra del dinero del pueblo. Si es lo primero, no debe aceptarse y menos con los recursos tecnológicos actuales aplicados a la administración. Si es lo segundo, es una confabulación contra el pueblo.
No puede ser ni aceptarse que todo quede como la jocosa expresión del Monje Loco: Nadie sabe. Nadie Supo






















