El acto en el cual el secretario de la Defensa Nacional, mi general Salvador Cienfuegos, en un acto exprofeso, en la explanada del Campo Militar Uno, ante miles de soldados en uniforme de campaña y frente a cámaras – acto que fue transmitido vía satélite a todas las zonas militares en tiempo real expone un hecho – y, complementariamente y es lo más importante, extraño e inédito: ofrece disculpas y afirma” No podemos ni debemos enfrentar la ilegalidad con más ilegalidad”.

En concreto: No a la ilegalidad, no a la tortura.

Lo inédito: la disculpa y la expresión – implícita – de perdón.

Es verdaderamente extraño e histórico.

No se tienen antecedente de algo así, incluso como resultados de juicios a personalidades dentro de las Fuerzas Armadas.

Algo -¿O un cambio de óptica? ¿O un cambio de criterio? ¿O un cambio de percepción? – debe estar sucediendo en el seno de las Fuerzas Armadas.

El hecho: Circuló por las famosas y a la vez temidas redes sociales un video de hace por lo menos un año – de enero del 2015 -, en que dos miembros de las Fuerzas Armadas y una mujer de la policía federal torturan a una mujer que se supone integrante de uno de los grupos delictivos que están apoderadas del estado de Guerrero. El video, aparte de las imágenes, tiene audio y en todo momento se ve la técnica tan utilizada por las fuerzas del orden –policiales como de las Fuerzas Armadas, tan inhumana, tan cavernícola, tan, tan…nada científica, bastante subdesarrollada, de obtener confesiones: utilizando bolsas de plástico, agua, refrescos y descargas eléctricas. Y los diálogos son bastante congruentes con el momento y el lugar y lo que se pretende combatir.

Fragmento del inédito discurso del Secretario de la Defensa Nacional: Son estos sucesos tan repugnantes aunque aislados, los que dañan nuestra imagen y prestigio, actos muy alejados de los principios y valores que se nos inculcan permanentemente; hechos deplorables que nos denigran como soldados, también traicionan la confianza que día a día se ha ganado la institución ante la sociedad nacional. Quienes actúan como delincuentes, quienes no respetan a las personas, quienes desobedecen, no sólo incumplen la ley, no son dignos de pertenecer a las fuerzas armadas. Que quede claro: NO DEBEMOS NI PODEMOS ENFRENTAR LA ILEGALIDAD CON MÁS ILEGALIDAD. Desde este campo militar, en nombre de todos los que integramos esta gran institución nacional, ofrezco una sentida disculpa a toda la sociedad agraviada por este inadmisible hecho.

Ahora bien, todos escuchamos, sabemos, tenemos en el imaginario popular, que todas las fuerzas de seguridad nacionales – y no somos el único país que los utiliza – hacen uso de recursos condenados y/o no recomendados y que son prohibidos por la legislación en vigor y que son motivo de las reclamaciones y acciones de las Comisiones – internacionales, nacionales e estatales – de los Derechos Humanos y si bien es cierto los supuestos delincuentes no son blancas palomitas ni disparan jaculatorias o estampitas, también es cierto que las Fuerzas Armadas y de seguridad deberían tener más capacitación, formación y actualización.

Esto es innegable, sin ese video o con mil videos más.

Hechos como éste y miles que están guardaos y callados hacen que otros países y funcionarios de instituciones internacionales, vinculados con los Derechos Humanos, señalen que en nuestro país sigan persistiendo la ilegalidad, la impunidad, la tortura y la corrupción, lo que es cierto, vamos, pero no somos los únicos: Lo es en todo el mundo, pero sucede lo que es natural: es común que al perro más flaco se vayan las pulgas y que las declaraciones sean de ocasión.

Mas, también, no porque en casi todo el mundo lo use y maneje, nos justifica.

Mas está otro detalle, ¿Por qué se grabó? ¿Quién lo grabó? ¿Por qué se hace público ahora? ¿Quién tiene esos poderes o competencias para grabarlo y difundirlo? ¿Un alma de Dios?
¡Por favor!

2ª. SOLICITUD DE LA CNDH A LA PGR.

La declaración de un chofer de la empresa Estrella de Oro, motivó que la Comisión Nacional de Derechos Humanos solicitara la Procuraduría General de la República indagar una nueva línea indagatoria sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en la que, presume, que policías del municipio de Huitzuco, Gro., y dos elementos de la policía federal, pudieron haber participado en ese suceso.

¿Qué pasará?

Adivine buen adivinador: otro basurero, otra fogata, otro tiradero y más bolsas con cenizas y restos humanos triturados… Complementará la verdad histórica y se le incorporará el término “jurídica”.

¡ya lo verá y sabrá!