La Feria de Aguascalientes, o Feria de San Marcos, no necesita mayor presentación. Es una de las ferias más grandes de México, se celebra anualmente durante los meses de abril y mayo, y es también una de las más antiguas pues su origen se remonta al año de 1828. La feria, como es lo normal en esos eventos, ofrece una gran variedad de espectáculos tanto en su teatro como juegos, exposición ganadera, música, centros nocturnos, alcohol, corridas de toros, peleas de gallos etc.
Pero los tiempos cambian, igual los valores y conciencia de la sociedad. Resulta que el 28 de marzo aparece en un medio de circulación nacional la siguiente nota. “Pese a que la ley las prohíbe, la organización Amigos Pro Animal señaló que el gobierno de Aguascalientes solapa las ilícitas pelas de perros”.
De inmediato, mediante Change.org, un grupo de ciudadanos piden que detenga el evento internacional de peleas de perros que, supuestamente, se desarrolla en la entidad coincidiendo con la Feria de San Marcos; logrando juntar en pocos días más de 30 mil firmas de apoyo.
Según denuncia la asociación Amigos Pro Animal, cada año se realiza el evento de peleas de perros, prohibidas en ese Estado. “Este despreciable evento está muy bien organizado. En las fechas previas a la feria de San Marcos, empiezan a circular posters con fechas, la imagen de los perros que pelearán, y una serie de números y símbolos incomprensibles para el público en general, pero que la gente involucrada con las peleas de perros entiende”.
La agrupación aseguró que los canes son traídos desde España, Brasil y, sobre todo, Estados Unidos.
“Se tiene incluso identificadas las zonas donde se llevan a cabo estas actividades: la avenida Tercer Anillo en el lado sur-poniente y la avenida Héroe Inmortal. Esta información se comparte también en redes. ¿Cómo es posible que las autoridades aún no hayan hecho nada?, señalaron los inconformes.
Y termina el texto: “Señor Gobernador de Aguascalientes, Señor Presidente Municipal de la Ciudad de Aguascalientes, detengan ya esta barbarie. Investiguen a fondo este evento, cancélenlo y sancionen a los organizadores y participantes. Eviten que Aguascalientes sea cómplice de la ilegalidad y la crueldad”.
Dos días después la respuesta del Gobierno de Aguascalientes es la siguiente: El titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Jorge Durán y el procurador Estatal de Protección al Ambiente, Carlos Rodrigo Martín avisan “No se permitirá bajo ninguna circunstancia la realización de peleas de perros en la entidad”.
Buena y rápida respuesta del gobierno del Estado. Ahora solo resta que los ciudadanos interesados en evitar este tipo de barbaros espectáculos estén al pendiente para vigilar que la prohibición se acate.
Y vale la penar recordad algo en relación a estas peleas de perros.
Estas peleas son ilegales en prácticamente todo el mundo civilizado, entre otras cosas porque se mueve mucho dinero sin control fiscal, pero también por la cada vez mayor influencia de las sociedades establecidas en el mundo que luchan contra la crueldad con los animales. En cuanto a los especímenes predominan los llamados «perros de ataque»: pit bull terrier, staffordshire bull terrier, dogo argentino, fila brasilero, akita inu, e incluso el rottweiler. Mediante un entrenamiento brutal cuyo objetivo es prácticamente enloquecer al animal, convierten a estos perros en meros instrumentos para hacer ganar dinero a sus anormales dueños. El entrenamiento consiste en el fortalecimiento físico, el debilitamiento emocional, forzándolo a vivir situaciones de estrés y fracaso, para luego reforzarlo «positivamente» a través de un enfrentamiento con animales de menor tamaño (a los que mata compulsivamente) o de mayor tamaño (para que se curta y aprenda a sufrir).
Psicológicamente, los expertos afirman que el perfil de los dueños de perros de pelea corresponde a personas psicopáticas, con un fuerte complejo de inferioridad, que los lleva a proyectarse como un ser fuerte y temible en su perro. Por su parte, las personas que asisten a estas peleas son en su mayoría hombres, adolescentes y adultos, cuyo gusto por la sangre denotaría diversos trastornos de personalidad, y que asisten a estos eventos para reforzar su virilidad y masculinidad, disminuidas por algún motivo en sus vidas.
Interesantes datos.
























