La llamada pobreza es natural y coexiste en todo el mundo, en todos los tiempos y en todos los lugares.  Para que existan ricos, existen los pobres: Los pobres son el resultante directo de los ricos. La zona intermedia entre ambas categorías es la zona Media, en la que no todos son pobres. Ni todos son ricos y esta zona es la que tipifica y caracteriza y, dicen, es el motor de las sociedades. Una ecuación diferente es sumamente difícil. El problema real es la correlación de cada uno de estas tres categorías humanas, sociales, económicas y culturales.

Todos los gobiernos diseñan y aplican programas específicos para disminuir la pobreza y desaparecer su exceso: la miseria.


Casi todos los gobiernos de todos los tiempos y todos los lugares actúan contra la pobreza con programas asistenciales – dádivas, en el fondo – y en realidad están combatiendo los efectos y no las causas de la inequitativa y desigual condición laboral, económica,  de desarrollo y cultural de los segmentos poblacionales dentro de esta categoría socioeconómica: Se les está dando de comer y no enseñando a pescar.

En este momento en nuestro país se está aplicando una Cruzada Contra el Hambre (en realidad contra la pobreza, pues si eres pobre y miserable muy presumiblemente carecen de algo que te sirva de comida. Y en esta condición está el 50%, aproximadamente, de la población nacional y de este 50%, la mitad, está en la miseria: 25 millones de mexicanos) y paradójicamente  existe y se ha manifestado así, la voluntad de aplicar como política pública un IVA generalizado, aplicable a alimentos y medicinas.

Si la inmensa mayoría de la sociedad nacional (clase Media media y pobres, incluyendo a  miserables) gastó el 85% de su ingreso en comprar lo necesario para subsistir, sobrevivir y el restante 15% para transporte y servicios (vestido, renta, hipotecas, salud, recreación y esparcimiento), si paga el IVA en alimentos y medicinas, ¿de qué y con qué complementará su sobrevivencia, existencia y subsistencia?

En Brasil, ciertamente la primera economía latinoamericana, su presidenta, Dilma Rousseff anunció lo siguiente: Con mucha alegría informo que a partir de hoy, todos los productos de la canasta básica estarán libres de impuestos federales. Espero, también que eso baje los precios trayendo más empleos.

Es cierto, el Estado mexicano necesita dinero para aplicar sus proyectos, pero existen otras formas de políticas públicas para ingresar, tener,  dinero. La menos recomendable es que las que menos tienen paguen más impuestos y, mucho menos, obligarlos a pagar IVA en alimentos y medicinas. Los técnicos en finanzas y en políticas públicas saben en dónde y dónde deben dirigir sus objetivos, menos a los pobres y clase media.     Sucederían dos cosas: tendríamos un gobierno rico y un pueblo miserable y, lo segundo, a la mayoría de la sociedad nacional le pasaría lo que al caballo del gringo: se  acostumbró tanto a no comer, hasta que se murió.