En un hecho político, que fue calificado como histórico, Barack Obama, presidente demócrata de los Estados Unidos de Norteamérica realizó visitó por tres días, la hermana república caribeña de Cuba.

Histórico, porque desde hace 88 años, un presidente de los Estados Unidos no visitaba Cuba, la Bella.

A más de un año del reinicio de relaciones entre los Estados Unidos y Cuba y a 88 años de la última visita de un presidente a la isla de Cuba y en contra de la oposición a su nueva política hacia la isla, Barack Obama muestra su intención de la Nueva Política de Acercamiento, con la finalidad de tener una relación 100%100 normal y natural.

La agenda cubierta por Barack Obama fue la siguiente: Domingo 20, 16-50.- Arribo en el aeropuerto internacional de la Habana, José Martí. 07.50 horas: Reunión del presidente norteamericano con el personal de la embajada estadounidense en La Habana, en el hotel Melia Habana. 18.40 horas. Paseo del presidente por la Habana Vieja y visita la catedral de San Cristóbal, de La Habana. Lunes 21. Por la mañana. Depósito de Ofrenda Floral en el Memorial a José Martí. Posteriormente, Acto Oficial de Bienvenida en el Palacio de la Revolución y reunión con el presidente Raúl Castro. Medio día: Evento enfocado al emprendurismo y oportunidades para el pueblo cubano. Por la tarde Cena de Estado en el Palacio de la Revolución. Martes 22. Por la mañana. Discurso de Barack Obama al pueblo cubano en el Gran Teatro Alicia Alonso. Posteriormente, Encuentro con Disidentes y líderes de la Sociedad Civil. 14.00 horas. Asistencia al encuentro de Béisbol entre una selección de Cuba contra el equipo profesional de la Liga Mayor de Béisbol de Estados Unidos – MLB – Rays (Mantarrayas), de Tampa, Bay, Florida – que ganaron los Rays, por marcador 4-1 -. Tarde: Arribo al aeropuerto Internacional José Martí y partida hacia Buenos Aires, Argentina.

Más de 50 años después del fracaso de la acción militar de Bahía de Cochinos Obama pasea por La Habana, disfruta de un Mojito en un vaso con Ron Habana Club, anuncia fuertes y jugosas inversiones y reitera petición a su Congreso para el levantamiento formal del bloqueo. Algunas de sus palabras son las siguientes: Estoy aquí para enterrar el último vestigio de la Guerra Fría en América y para construir una nueva era de entendimiento que ayude a mejorar la vida de los cubanos…El embargo terminará…no puedo saber cuándo, pero terminará…porque ha sido una política fallida durante 50 años; no ha convenido a nuestros intereses…sólo mediante el diálogo franco, como el que he sostenido con el presidente Castro se podrá consolidar el deshielo iniciado en diciembre de 2014…el futuro de los cubanos será decidido por los cubanos, por nadie más…En la medida en que concretemos acuerdos, como hemos venido haciendo en telecomunicaciones, lucha contra el narcotráfico, así como de colaboración ante males como el Zika, y el Ébola o con el restablecimiento de vuelos comerciales, en la medida en que Cuba también siga cambiando, podremos avanzar más rápido…hay que echar pa’lante en el desarrollo de una nueva relación.
Sus palabras fueron de terciopelo. No hubo condenas cabales a las violaciones de los Derechos Humanos. No lo tocó, ni lateral, mucho menos frontalmente. Los resultados posteriores serán muy fructíferos para ambas naciones y sociedades.