El pasado martes 22 del presente, en el corazón de la Europa moderna, en el centro político y militar de la Unión Europea, Bruselas, capital de Bélgica, sede de la OTAN y de los centros neurálgicos del mando político-militar de la comunidad europea, se hizo presente el odio y explotó: en las instalaciones de su aeropuerto y en una estación céntrica del servicio de transporte Metropolitano, dos suicidas, dos kamikazes islámico se auto inmolaron y explotaron sus cinturón-chaleco de explosivos y produjeron, ahí, la muerte de, por lo menos, 34 personas y más de 120 heridos.

Poco después el llamado Islamic Army – IS – se adjudicó los atentados y amenazó con realizar más en los países que forman la coalición que los bombardea: Inglaterra, Alemania, Francia, España, Japón…casi todo el mundo occidentalizado.

Toda la zona europea está en alerta naranja.

De las primeras acciones, miles de policías de todas las naciones del centro de Europa están buscando a un fugitivo cuya fotografía se tiene, pero se desconoce su nombre.

Paralelamente, están dándose o filtrándose informaciones que muestran bastante de exceso de confianza y/o indolencia de las instituciones de seguridad de Bélgica, de Francia y de Alemania. Sucede que Turquía detuvo a uno de los suicidas, pero al justicia Belga lo dejó en libertad; en otras recomendaciones, no hicieron caso de las informaciones y recomendaciones de cuidado=atención, hechos, que en el caso de Bélgica ha generado un estado de crisis pues dos ministros, el de Justicia y el del Interior presentaron su renuncia, que no fueron aceptadas.

No es la primera ocasión que se hace presente el terror y el pánico y el miedo, la sangre y la muerte de inocentes, que es la meta del terrorista; desde el ataque a la revista Charly Hebdo ha sido más frecuente la presencia del terror y, curiosamente, a no más de cuatro días de la detención de uno de los autores intelectuales del ataque terrorista en París, en noviembre del año pasado, ahora sucede este hecho teri8ble, el mayor acto de terroristas en Bélgica que se tenga memoria.

Esquemáticamente es la lucha de dos culturas y de dos religiones: una facción islámica y el tronco católico, occidentalizado y la primera quiere destruir a la segunda.

Si vamos a la historia, el Islam dominó al mundo en buena parte de la edad media y de la época moderna y a buena parte del mundo conocido y aun al inicio de la primera gran guerra – 1914-1919 – dominaba en buena parte de Europa Oriental y los Balcanes.

Las culturas, los gobiernos europeos-occidentalizados deben estar vigilantes las 24 horas del día y los 365 días del año, pero nadie y menos la grandes ciudades y los grandes estados están permanentemente vigilados y son invulnerables y ese momento lo aprovecha el terror. Por otro lado, esta lucha está perdida de antemano por el IS, pero no ceja en su lucha, pues son fanáticos, llenos de odio y esas emociones y posiciones llevan al dolor y a la destrucción y son muestras de la barbarie no de la política.