“A MÉXICO LE CONVIENE UN CAMBIO POLÍTICO SIN RUPTURA; ES LA ÚNICA GARANTÍA PARA LA PAZ, LA SOBERANÍA Y EL CRECIMIENTO ECONÓMICO. FORTALECE AL ESTADO. UNE A LA SOCIEDAD. LA SOCIEDAD QUIERE CAMBIOS, PERO NODESORDEN. QUIERE CAMBIO SIN RUPTURA. QUIERE Y NECESITA QUE SE FORTALEZCAN LAS POSICIONES DEL CENTRO DEMOCRÁTICO”. MANUEL CAMACHO SOLÍS. CAMBIO SIN RUPTURA. ALIANZA EDITORIAL.

“EN POLÍTICA CUENTA EL INSTINTO, CIONSCUENTEMENTE EL POLÍTICO NO ACTÚA EN CONTRA DE SUS INTERESES…EN POLÍTICA NO CUENTA LA AMISTAD…LA POLÍTICA EN MÉXICO NO CONJUGA MÁS QUE UN VERBO: MADRUGAR”. MARTÍN LUIS GUZMÁN. LA SOMBRA DEL CAUDILLO.

“LA ÚNICA PASIÓN QUE COMPARTEN A FONDO LOS PARTIDOS POLÍTICOS ES GANAR ELECCIONES POR LOS MEDIOS QUE SEAN. LA PLURALIDAD ES UNA VIRTUD DE LA DEMOCRACIA; LA FRAGMENTACIÓN, UNA ENFERMEDAD”. HÉCTOR AGUILAR CAMÍN. MILENIO, DIARIO.COLUMNA DÍA CON DÍA. 090316.

Retomo el párrafo final de mi entrega anterior: Manuel Camacho Solís afirma: “El cambio que mayores consecuencias traerá para la vida política del país es el que toca al régimen de partidos. Sin este cambio no podría darse un mayor equilibrio entre poderes, ni federalismo, ni el cambio en las relaciones con los medios, ni los controles al financiamiento y acceso a los medios durante las campañas. EL CAMBIO DE RÉGIMEN DE PARTIDOS ES, EN TÉRMINOS PRÁCTICOS, EL CAMBIO DEL SISTEMA POLÍTICO. El cambio posible y verdadero es que se abran las puertas para que los ciudadanos elijan a sus representantes entre opciones reales, sin que ello comprometa la estabilidad política. ¿Cómo llegaremos realmente a esa posibilidad?” Coincido con él y en próxima entrega razonaré, y expondré, mi visión y percepción.

Si en el reciente pasado, hace “casi” una generación prácticamente – 1988 -, el PRI perdió crecientemente la mayoría gobernadora en el H. Congreso de la Unión y evolucionó a la pérdida de Los Pinos, con la llegada de Vicente Fox – haya sido panista o no – y la alternancia partidista se confirmó en el 2006 con el arribo del Hijo Desobediente, Luis Felipe Calderón Hinojosa, ambos propuestos por el partido Acción Nacional, se materializaron, política y partidistamente las condiciones políticas para el Cambio Sin Ruptura, pero ahora la llave de todo el proceso de cambio ya no está en la separación del PRI del gobierno – en sus diferentes niveles -.

Está en la fractura del monopolio del poder político de los partidos, que aun conservan y atesoran los partidos y la llave, ariete, caballo de Troya para abrir esta barrera, este escudo, son las candidaturas independientes, pero no a las presidencias municipales, pero no a las gubernaturas, pero no a la presidencia de la República. El punto clave es candidaturas independientes en el H. Congreso de la Unión – diputados y Senadores – y en los H. Congresos locales.

Los presidentes municipales, los gobernadores y los presidentes de la República necesitan, ineludible, indispensable y esencialmente un partido político que lo arrope, que lo proteja que lo ayude y colabore; sin un partido político de su parte, está y estará en desventaja política: Todos los partidos políticos son sus opositores, incluyendo los sindicatos – corporativizados o independientes -.

Ejemplo: Se está viendo en esta ciudad. El pobre, y verde, presidente municipal de Morelia es, políticamente, tan débil que hasta con un viento frío le da pulmonía y un grupo de tres demandantes le generan un plantón. No recuerda que quien lo llevó al poder fue la ciudadanía, la sociedad, no los pactos, acuerdos, amarres con los dizque zares políticos del municipio. Debe acudir a la sociedad y dejarse de tonterías. Como ejemplo: ¿Don Alfonso Martínez Alcázar ya consultó a la ciudadanía si quiere que el Centro histórico de la capital del estado – Morelia -, sea zona peatonal? Si la sociedad dice Sí, pues adelante. Si dice No, ¡para qué calentarse! Y gastar la escasa pólvora en infiernitos. Mejor que se ponga a tapar baches y arreglar lo de la nomenclatura de las calles y resolver lo de los doble sentido de la circulación en calles estrechas, lo de los comercios en la vía pública, etc., etc. También se puede notar en Nuevo León: El Bronco ya no haya la puerta, realmente, no sabe qué hacer, ni cómo hacerlo, ni con quién hacerlo. ¡Por lo menos le han renunciado 6 miembros de su gabinete – sus amigos -! Todos le tiran al Bronco que está en la línea de fuego y todos lo quieren descuartizar.

¡Imaginen una República como la nuestra, con electores y una sociedad como la nuestra! ¡Qué sería si por esas circunstancias de la vida llegara a la presidencia de la República un candidato independiente! ¡Un caos! ¡Un desorden! ¿Cómo se comportaría nuestra sociedad, nuestras instituciones y nuestros partidos, si el presidente de la República fuera un independiente y no tuviera en el H. Congreso de la Unión – diputados y senadores de su partido político que lo respaldaran, protegieran y defendieran? Sería un presidente – o gobernador o presidente municipal – débil sin capacidad de gobernabilidad -, viviríamos en un torbellino, en un desmadre completo, algo parecido a lo que está sucediendo en España: Teniendo el Partido Popular la mayoría en el Congreso, Mariano Rajoy no puede gobernar ejecutivamente porque en el Congreso Nacional no tiene mayoría y, lo más grave es que mostró su incompetencia para construirla, ante la cerrazón de las otras minorías y todo indica que se irán, otra vez, a las constitucionales para definir.

Coincido con José Woldenberg: Los partidos son indispensables para la vida política. Repito su juicio: Ahí donde hay elecciones y funcionan los órganos colegiados y representativos (congresos) aparecen los partidos… Son criaturas connaturales a los procesos electivos y a la democracia representativa. Aparecen y se fortalecen al mismo tiempo y no se conocen democracias sólidas, implantadas, durables, sin partidos. Tiene mala fama, causan tirria, generan enojos., pero resultan insustituibles

Regreso: Jorge Castañeda Gutman hace propaganda a su libro: “SÓLO ASÍ. POR UNA AGENDA CIUDADANA INDEPENDIENTE”. Está consciente de que con una cantidad superior a dos candidatos independientes a la presidencia de la República atomizaría el voto ciudadano. En este momento ya suenan más de cuatro y, así, en este posible y probable caso, atomizaría, pulverizaría el voto y ganaría la minoría más chica – que sería un partido político, aunque obtuviera mucho menos del 25% y todo seguiría igual – y dudo mucho, muchísimo, que el triunfador pudiera ser un candidato independiente. En palabras de Castañeda “Se chingó la cosa si hay más de un independiente”.

¿Por qué la llave está en el Congreso, en los congresos locales? Porque los partidos políticos y sus candidatos registrados tendrían competencia. Imaginen el caso nuestro: 24 diputados por el principio de Mayoría Relativa. Que se registraran por lo menos uno –y si se puede más, más – candidatos independientes en cada uno de esos distrito. Ante el hartazgo de la ciudadanía hacia los partidos, es muy posible que la voluntad popular concediera su poder soberano a un porcentaje muy importante de candidatos independientes – indefinida en este momento, porque se desconoce la presencia, perfil moral y convocatoria de esos ciudadanos que desean romper el monopolio del poder de los partidos – y con ese simple hecho toda la legislación sobre la distribución de diputados de partido – listados plurinominales, o cambiaría o se derogaría y el juego democrático en el congreso local sería otro y con nuevas pesos, contrapesos y equilibrios de poder que ya no estaría totalmente en los partidos políticos. Supongan 11 o 12 o 13 o más diputados independientes triunfadores por el principio de Mayoría Relativa: la mayoría natural, la “gobernabilidad” ya no la tendría ningún partido político de los ya conocidos y que hartaron a la sociedad y el titular del Ejecutivo tendría que construir otra gobernabilidad y el H. Congreso sería autónomo y no una oficina del Ejecutivo. Suena bonito, ¿no? Pero sí es posible. De los 300 distritos federales, que los candidatos independientes ganaran 100 o más y que de los 64 senadores de la República, candidatos independientes triunfaran en 24, o 26 0 o 28 o 30 0 32 fórmulas…¡Nuevas correlaciones de poder, nuevos pesos, contrapesos y equilibrios de poder! Así o los partidos tendrían que escoger-seleccionar a los candidatos con puedan ganar con rentabilidad: menos recursos, más competitivos y ¡triunfadores!

Avanzaríamos en nuestra democracia