No importa el rubro ni el lugar físico en el que se desee situar a este tipo de líderes. Su enfoque de gestión, al fin y al cabo, tendrá a un protagonista como estrella principal: la intimidación. Esta forma de imponer no es más que la propagación del temor en el intento básico de obtener resultados laborales. “El miedo es la emoción más primitiva que tienen los hombres y la usan sin pensar”, explicó Joan Kingsley, investigador y psicoterapeuta, quien escribió The Fear-Free Organization (La organización sin miedo), enfocado en cómo un jefe puede ejercer el liderazgo sin el valor y la confianza como estandartes.
Algunos jefes abusan de él. Eso está claro. A veces, son interpretaciones personales las que llevan a que estos mantengan su posición con actos poco habituales. “Un jefe puede utilizar técnicas basadas en el miedo y estar altamente enfocado en el logro de resultados y objetivos. Pero en algún momento, propagando este tipo de sensaciones, todo será contraproducente”, dijo Kingsley.
Celia Antonini, licenciada en psicología (MN 10.494) y escritora, dialogó con Infobae y explicó que “cuando un jefe recurre a generar miedo entre sus empleados, es un mal jefe. Es una persona insegura o incapacitada para la función que ejerce. Utilizar el miedo no genera ningún tipo de motivación, la gente trabaja por coerción”.
“Cuando un jefe recurre a generar miedo entre sus empleados, es un mal jefe”, dijo Antonini
Sucede que pocas personas pueden prosperar bajo un régimen de “tiranía” y estrés, en donde la intimidación se instaura y el desgaste se agiganta. Contrariamente a las vivencias naturales en donde el miedo ayuda a prosperar en situaciones de vida o muerte, la oficina puede volverse un lugar de angustia ante la percepción del mal trato. “Los seres humanos no podemos escapar fácilmente a una emoción como el miedo. Un tono amenazante, en una relación verticalista, donde no hay igualdad, inevitablemente genera impacto. Un mal jefe tiene al miedo como el recurso más fácil y más rápido para lograr lo que se propone”, dijo la especialista en trastornos depresivos.
Estar susceptible a la manipulación lleva a tolerar ofensas e injusticias que perjudicarán el trabajo.
Kingsley cree que es “más fácil conseguir resultados en una cultura donde los jefes no activan el instinto de supervivencia. Sin miedo, se crea un ambiente en el que trabajar está bueno parar mostrar la incertidumbre sobre el camino a seguir, pero siempre alineados a las interacciones diarias, pensamientos, sentimientos y emociones, las cuales pueden ser configuradas por el compromiso general de que todo marche bien”.
¿Por qué los jefes utilizan el miedo?
Con la cultura del trabajo opresivo que se crea, puede resultar en el imaginario popular un método eficaz a corto plazo. Los expertos, sin embargo, explican que este tipo de formas fracasan en el largo plazo. Una razón puede ser que aquellos jefes que imponen el miedo dan la imagen de inaccesibles y resulta arriesgado hablar con esa persona acerca de lo que realmente está pasando.
Antonini especificó que “el nivel de estrés que genera trabajar en un lugar donde las órdenes y las directivas están sostenidos en una amenaza explícita o implícita, genera un desgaste y un grado de tensión interna que, a lo largo del tiempo, provoca una baja de rendimiento laboral”.
Estrategias de salida
“A quienes me preguntan qué hacer ante estas situaciones, aconsejo registrar detalladamente lo que está sucediendo: tiempos, fechas, lugares, diálogos y nombres de los involucrados, ya que será la información clave para demostrar esos tipos de tratos”, aconsejó Kingsley.
“Los jefes que pueden cambiar o rectificar su manera de conducir a sus empleados son personas que imprimen un liderazgo participativo, que tienen en cuenta la opinión de quienes trabajan para ellos. Ahora, en aquellos que son autoritarios y poco democráticos, no toman en cuenta las necesidades emocionales de sus empleados y hablar con ellos suele no generar el resultado esperado”, dijo la psicóloga.
A su vez, Antonini dijo que “cuanto más amenaza y más miedo se imprima a una persona, peor es el resultado que se obtiene. El desgaste emocional que provoca un líder negativo impacta directamente en el rendimiento laboral y en la salud física o psíquica del empleado “cuanto más amenaza y más miedo se imprima a una persona, peor es el resultado que se obtiene. El desgaste emocional que provoca un líder negativo impacta directamente en el rendimiento laboral y en la salud física o psíquica del empleado”.
























