Dígase lo que se diga, nuestra democracia, nuestras prácticas democráticas – nuestros usos y costumbres – se han ido mejorando y ampliando, perfeccionándose y de las jornadas político electorales, encaje legal, instituciones políticas y calendarios políticos del siglo XX y del segundo milenio, quedaron ya en el pasado: en la época salvaje de nuestra civilidad democrática y si se ha pecado y se cae en el absurdo es porque muchas de nuestras instituciones, órganos, usos y costumbres políticas y democráticas están basadas en la desconfianza recíproca.

A pesar de ella, y con ella, se ha avanzado.

Todo, pero todo, lo que tenemos es producto del querer vivir en civilidad y de desear y actuar para definir nuestra gobernabilidad, y nuestro futuro, en las urnas, no en las calles.

Ahora, en este momento, la presencia, muy escasa, pero valiosa, de los candidatos independientes – presidencias municipales, representantes populares a lo H. Congresos locales y al Congreso de la Unión, así como al poder Ejecutivo estatal y, muy presumiblemente en el 2018, al ejecutivo Federal – son acicates para la función representativa y su ejercicio pleno, responsable, transparente y congruente con su papel, así como de abrir la puerta a los partidos políticos para disputarles la competencia y función de la representatividad social, pues hasta este momento, está visto y demostrado que los Senadores de la República y diputados en las H. Cámaras – locales y Federal – no representan a las diversas capas de la sociedad y sí representan los intereses de las cúpulas de los partidos y a los grupos de poder; los candidatos independientes son una figura que le está, y estará, disputando el acceso al poder a los llamados representantes de los partidos políticos.

Acaso esa es la razón por la cual en algunos estados, como Aguascalientes, les están clocando candados muy severos (5% de la lista nominal, seis años sin afiliación partidista y que no hubieran participado en dos procesos anteriores y el domicilio de los ciudadanos que los respalden), que son excesivos e inconstitucionales, cuando la Suprema Corte estableció que 3% es una cantidad porcentual idónea.

Todos los sectores de la sociedad debemos alentar el surgimiento de los candidatos independientes a todos los puestos y niveles de la representación política, , así como la reivindicación de mandato –en el fondo, la votación es la suscripción de un contrato y la constancia electoral es la firma del compromiso entre sociedad y personaje electo y si son, al mismo tiempo, depositarios del poder que radica en el pueblo y empleados temporales, si están haciendo una trabajo de representación deficitario e incompetente, también se le debe o rectificar y separarlo de la representación o ratificar su mandato -, la Consulta ciudadana-pública, el referéndum y la 2ª. Vuelta son figuras que deben estar en nuestra legislación política y electoral para mejorar nuestra vida representativa y democrática – en algunos estados ya se considera, pero están incompletas las figuras, pues faltan los Reglamentos.

Es muy probable y posible, que los partidos políticos no lo vean con buenos ojos, pero son figuras necesarias par a nuestra civilidad y gobernabilidad sociales.