Con todo y pena, mas como estamos a punto de empaparnos hasta ahogarnos de papa por aquí y Papa por acá, fusilo la columna PERDÓN, PERO, de Roberto Plancarte, publicada en MILENIO, diario, en su edición del martes 19 del presente.

“DE LO QUE NO HABLARÁ EL PAPA”.

Ya es más o menos claro de lo que el Papa hablará durante su visita a México. Lo que se está olvidando es de los que el Papa no hablará y que puede ser igualmente importante. Los silencios cuentan de la misma manera que las palabras emitidas. Los gestos de presencia tienen que compararse con los de ausencia. Lo que se diga tiene que compararse con lo que no se diga. Por ejemplo, el Papa seguramente hablará de la pobreza, pero difícilmente hablará sobre lo que la genera en México. Francisco tocará probablemente el tema de la trata de personas y los derechos humanos, pero no hablará del papel de la mujer en la Iglesia. El Sumo Pontífice hablará sobre la violencia, pero muy probablemente no hablará de los sacerdotes pederastas o la Legión de Cristo. No está claro hasta ahora, o por lo menos no ha aparecido en la agenda, la posibilidad de un encuentro con las víctimas de Marcial Maciel. El Papa hablará sobre víctimas, pero no se va a referir a cuestiones de la política de seguridad pública o sobre el mando único. Quizá hable sobre la narcoviolencia, pero no se va a referir a la discusión sobre la legalización del uso de la mariguana, etcétera.

Ya el secretario de la Conferencia del Episcopado Mexicano delineó lo que podrían ser los temas que tocará el Papa en sus discursos y homilías: “La misión continental y el protagonismo de los laicos”, en Ecatepec, el domingo 14, y “el aprecio de la Iglesia por las personas, a sus culturas y a sus tradiciones, el lunes 15, en San Cristóbal de Las casas. En ese mismo lugar hablará sobre los distintos tipos de familias, incluyendo las dirigidas por madres solteras o divorciados”. En Morelia, el martes 16 “les hablará a los sacerdotes de la responsabilidad que tienen de ser pastores con olor a oveja, cercanos a los fieles, que los atiendan en su realidad”. Por la tarde les hablará a los jóvenes acerca de su vida y su futuro y muy probablemente el tema de los valores será central. Finalmente, en ciudad Juárez, por la mañana, el Papa hablará con los presos, seguramente sobre la violencia y la vida, el perdón y la conversión. “Por la tarde en la misa hablará de los migrantes y las víctimas de la violencia”.

Lo que el papa dirá en México, pero sobre todo lo que no dirá, depende, por supuesto de la particular agenda del Papa y de la Curia romana. Secundariamente de lo que el Episcopado mexicano haya sugerido, tanto en la cuestión de los lugares como de temas. Sería un error esperar pronunciamientos específicos de políticas públicas o posicionamientos sobre temas en los que hasta ahora el Papa no ha manifestado interés. Por lo mismo, difícilmente habrá grandes condenas o grandes elogios.”

Es aceptable, muy aceptable que SS Francisco venga a nuestro país, a nuestro estado y a nuestra ciudad capital…a ver si así nos va mejor con tanta jaculatoria, bendiciones y oraciones; es deseable que así se repavimente, se reencarpete las vialidades más usadas, más vistas y más cercanas a la gente de a píe y de llanta; haya (y haiga del verbo haigar) más cestos para depositar basura, más y mejor presencia y limpieza de los jardines y bulevares y se coloquen letrinas en las esquinas del centro histórico, sirve que la catedral no huele a miasmas y orines ni se encuentren pasteles nocturnos…¡Ah! Para que le den su remozada, lavada, lubricada y sopleteada al estadio Venustiano Carranza y a la fachada de la catedral… ¡no vaya a ser que se vean sucias y descuidadas! ¡Ah! Que no vayan presentarse los mercaderes, fariseos y heresiarcas y hagan negocio con la fe, los espacios, pases y demás…Por cierto que la visita de SS Francisco no sea motivo de chantaje político con el tendedero multicolor de casas de campaña de los manifestantes… ¡Ni modo que en Argentina y en Italia no haya visto un panorama tan colorido y tal alegre!