Nuestro estado, Michoacán, está en una barranca financiera; debe casi el 75% de su presupuesto, y creciendo día a día la deuda; no es porque se haya tenido que enfrentar una catástrofe, un siniestro natural o desarrollar un plan de infraestructura que no haya dado resultado o se hubiera invertido su capital – que no tiene – en la Bolsa de Valores y la inyección de capital no diera resultado o algo así, por el estilo. No. Lo que sucedió fue que sus gobernantes, líderes sociales defraudaron al pueblo y, como David Cooperfield, desapareció el dinero del pueblo: construyeron una arquitectura financiera tan bien hecha, que aun no se sabe dónde están los dineros, ni quiénes defraudaron o, si hubo obra, en dónde está.

Nuestro estado, Michoacán, es uno de los estados del país con mayores índices de subdesarrollo de la nación; en el sector que usted toque, quiera o agarre, encontrará a nuestro estado en los rankings más negativos, bien sea en el industrial, en el agrícola, en el agroindustrial, en el carretero, en el ferroviario (únicamente carga), – salvo en el movimiento portuario se es competitivo -, en transportación aérea, en ciudades industriales; no se diga en los índices educativos de cobertura cuantitativa y cualitativa – retención, deserción, aprovechamiento -; Estamos en la lona

Si bien es cierto la sociedad, en general debe pagar sus impuestos y los derechos, productos, aprovechamientos generados o provocados por los servicios del Estado, el máximo órgano de la sociedad no corresponde con el cumplimiento cabal, menos el mínimo, de sus responsabilidades de brindar seguridad, protección, paz y tranquilidad, así como condiciones óptimas para la inversión y el trabajo, el bienestar de salud, alimentación, vestido y educación, complementándolo con recreación y esparcimiento. Véalo: Michoacán aun es uno de los estados más inseguros del país.

¿De qué sirve un estado rico, con un pueblo pobre?

¿Por qué el pueblo debe pagar los errores, o perversas intenciones, de sus administradores y/o gobernantes?

¿Porque se votó por ellos?

La cuestión de la elevación de los costos de los servicios públicos que ofrece el estado de Michoacán y sus municipios, así como el reemplacamiento, el impuesto predial y los consumos de agua potable, deben verse como un abuso de poder y una complicidad entre poderes.

La teoría-corriente del Federalismo establece que los poderes Federales, en el ejercicio de sus funciones, sirven de contrapeso entre sí para lograr y mantener un sano equilibrio jurídico-político y social, pero no es así…realmente lo que se vive es muestra de complicidad entre poderes: yo te autorizo, tú me dejas hacer y pasar…¡ahí va la lana!…Así de simple.

El costo del reemplacamiento, sea la cantidad que sea, es, por un lado, un abuso excesivo, sobre todo porque no va emparejado con programas reales de austeridad y control presupuestal; de reducción salariales y de disminución de prestaciones para los mandos Medios y Superiores y de los Jefes   y, lo más importante, que se lleve ante la justicia a los responsables del enorme e incuantificable desfalco en las finanzas públicas. Que no sean burlas, mascaradas, obras de teatro políticos, los actos de justicia y por el otro, una acción de gobierno fuera de la visión y percepción que se está viendo en casi todas las entidades de la Federación: Ya no están cobrando este “derecho-impuesto”.

También debe verse como carencia total de voluntad política de cambiar la situación financiera usando la lógica: planeando y respetando, realmente lo planeado, limitando el crecimiento del tamaño de la estructura del gobierno, limitando los salarios, gratificaciones y prestaciones – particularmente de sus mandos Medios, Superiores y Jefes, redefiniendo las funciones, verdaderamente, hacer más con menos, castigar las deshonestidades y actitudes fraudulentas.

No…

Proceden a la inversa: crecer la gordura del gobierno…Total… ¡Me autorizan todo! ¡Si no hay…solicito autorización para endeudar al estado! ¡Están endeudando el futuro de la sociedad!

Este tipo de medidas, de políticas públicas van contra el pueblo.

Seguramente los diputados votaron como políticos, pero no lo hicieron con congruencia en función de la situación de la sociedad michoacana. No lo hicieron como estadistas – mostraron que les falta el 99.99999999% para serlo -.

Votaron en paquete. Los pastores de los rebaños y las ovejas de las manadas por lo menos debieron condicionar el voto. ¿A qué? A que se aplicaran, en determinado plazo, programas, medidas y controles de austeridad, de planeación y que se llevara ante los tribunales a los responsables y causantes del, tan enorme como indefinido, boquete financiero: Mostrar que vivimos en Estado de Derecho, real, no en una mascarada de Estado de Derecho.

La clase política y la Clase Social de los ricos y multimillonarios no tienen problema para pagar los nuevos costos de la vida en convivencia, pero los que recibieron un incremento de $ 2.90 en su salario mínimo ¿cómo le harán para pagar los nuevos tabuladores de vida en común?

Toda la Clase Política, la mayoría forma parte de la llamada Clase Media, está en contra del pueblo y, particularmente, de la Clase Media, en contra suya: con estas medidas está limitando el desarrollo de la Clase Media, la está empequeñeciendo y empobreciendo. En este momento no lo siente porque tiene un tan deseado como extraordinario ingreso, pero al dejar el poder, sentirán lo que en este momento siente el pueblo, de la Clase Media para abajo Furia y dolor en sus bolsillos

La Clase Política y los dirigentes de los partidos políticos deben recordar que todos los movimientos sociales de todo el mundo, y de todo lugar, se han incubado, generado, en la Clase Media y que esta clase es el motor de todas las sociedades

Estas políticas públicas se reflejarán en la sociedad, como sucedió en varios países de Europa – Portugal, Grecia, Italia y España -: se manifestó un cambio en la intención del voto.