Dice el refrán que “Mal Empieza la Semana para el que Ahorcan el Lunes” y es aplicable para las clases sociales, desde la Clase Media hasta la baja, que incluye a la baja, con pobres y miserables, incluidos, con la tendencia, ya difundida del Estado-gobierno-autoridad desde municipal, pasando por el gobierno estatal y llegando al Federal, por la cuestión de las nuevas tarifas de los servicios públicos – aumento de por lo menos, el 25%, el incremento a los nuevos costos del impuesto territorial=predial – ajuste, le llaman – y el incremento de $ 2.90 del Salario Mínimo vigente en el año 2016.
A todas luces el aumento a los costos que debe pagar el usuario de los servicios públicos es desproporcionado – supera hasta en un 700% el incremento del salario mínimo, que no llegó ni a tres pesos diarios – impune y abusivo.
Si la justificación político-económica del estado para no autorizar un mayor incremento de los salarios mínimos es que “La mayoría de las empresas no podrían pagarlo”, esa misma justificación podría y debería aplicarse con la inmensa mayoría de los mexicanos que no pueden-ni podrán pagar los incrementos en derechos, aprovechamientos, productos de los servicios públicos, así como los reajustes en los impuestos.
Ciertamente el pueblo debe pagar como sea el costo de los servicios públicos…porque los necesita y si no los paga o lo embargan con los préstamos fiscales o le suspenden el servicio o no obtiene los documentos (que necesita para trámites diversos desde la identificación hasta constancias diversas, pasando por las actas de nacimiento, defunción, matrimonio, etc.) y, además, no tiene fuerza representativa, pues sus llamados representantes populares representan otros intereses y no los de su clase social: el pueblo,
Con esta acción uno se pregunta ¿De qué se trata?
¿De qué sirve un Estado-gobierno rico en un pueblo pobre? Lo más grave es que esa cantidad de dinero que se reúne no conlleva más y mejores servicios, en cobertura, capacidad y calidad; es a la inversa: se incrementa absolutamente la plantilla de personal, se incrementa los salarios y la nómina, cuando debería ser a la inversa: Programas de austeridad, reducción de la plantilla de personal, disminución de salarios, eliminación de gastos de representación, rígido control de viáticos y combustibles, desaparición de gastos de representación y viajes y no gastar más de lo que se tiene y planificar las acciones de gobierno. Y si el Estado-gobierno incumple el no escrito pacto-convenio social y no presta los servicios de seguridad y educación salud, vivienda, salud y abasto – principalmente – , ¿por qué el pueblo sí debe cumplirlo?
Con estas decisiones, el Estado – fiel a la moda neoliberal internacional – está debilitando y empobreciendo a la Clase Media y favoreciendo el agrupamiento de únicamente dos clase sociales: Los ricos y los pobres.
Y los grupos en el poder – en México y en todo el mundo – deben recordar que los movimientos sociales de todo el tiempo y de todo el mundo se gestaron en las clases medias.






















