El pasado martes 1° de este mes, la administración de Enrique Peña Nieto cumplió tres años e inició la segunda parte de su mandato; por considerarlo un punto de vista un poco más académico que la mayoría de los columnistas y comentaristas de los Medios, transcribo la columna DIA CON DÍA, de Héctor Aguilar Camín, publicada en MILENIO, diario, en su edición del jueves 10 del presente.

La cabeceó así: AGENDAS PENDIENTES.

“La corrupción y la impunidad son los pilares del descontento mexicano, junto con la baja calidad de los gobiernos, el desprestigio de los partidos políticos, y de la política.

Para estos problemas no tienen respuestas las reformas de Peña. Hay que diseñar nuevas. Pienso en cuatro tipos de debilidades institucionales que requieren agendas prioritarias.1.- Debilidades de la moral política, cuyos ejes son la corrupción y la impunidad en todos los órdenes. Sin una contención cabal de estos dos males poco podrá avanzar en otros campos, pues los invaden y los cruzan todos.

2.-Debilidades de la gobernabilidad, cuyos ejes son la fragilidad política de los gobiernos divididos, la baja calidad de los gobiernos electos y las simulaciones del federalismo mexicano, que reconoce competencias y soberanías a gobiernos que ni son competentes ni son soberanos.

3.-Debilkidades de la democracia, que se refieren a las contrahechuras de nuestro diseño político-electoral. Sus ejes son la corrupción electoral, los privilegios oligopolíticos del régimen de partidos, y la crisis de identidad, expresada en una pluralidad artificial que representa cada vez menos las aspiraciones ciudadanas.

4.-Debilidades de la fábrica social, cuyos ejes son la mala distribución del ingreso expresada en la desigualdad crónica de México, el déficit de la modernidad educativa expresada en la falta de empleos para los jóvenes que estudian, y el déficit de la modernidad sanitaria, expresada, como en ninguna otra , en la enfermedad catastrófica para el futuro de México, que es la obesidad, hija, por igual de la ignorancia popular, la pobre regulación sanitaria y la debilidad institucional ante la lógica de los negocios de la industria alimentaria.

Estas debilidades, digamos estructurales, de la vida política mexicana sugieren la necesidad de una agenda nueva, no sustituta, sino complementaria de la asumida por las reformas del Pacto por México.

Quiero decir con esto que hay pensando el futuro sin quitare el dedo del renglón de la reforma educativa ni de la competencia económica ni de la energética, ni de la de telecomunicaciones ni de ninguna las otras que están legisladas ya, y que son 12.

Pero hay que pensar también en lo que falta, que es bastante”.