En la autopista de la propuesta de reforma constitucional en materia electoral, en lo que se refiere al formato para la elección del presidente de la República – específicamente la incorporación de la figura electoral de la llamada Segunda Vuelta – y la reducción del universo de representantes populares – 100 de las representaciones proporcionales=diputados de partidos ( quedaría en 400 diputados por ambos principios) y la disminución de 32 Senadores – quedando el Senado de la República con 96 miembros de la Cámara Alta, los que se elegirían dos por cada estado, según el principio de Mayoría Relativa y uno será asignado a la primera minoría, hago referencia las palabras de Manlio Fabio Beltrones, líder nacional del partido revolucionario institucional – que las hizo, dirigidas a la dirigencia nacional del PAN ya todos los panistas: Las reformas no deben ser impuestas por ninguna fuerza política: Deben surgir del mayor y más amplio, consensos entre todas las fuerzas políticas.

Al respecto está informando implícitamente, que el partido revolucionario institucional está abierto a las reformas, pero está dispuesto a negociar, lo que significa que la reforma avanzará, pero será construida entre todas las minorías para dar muestra de construcción de mayoría natural.

Ahora ¿Qué acordarán? Los límites y protocolos de cada caso: Segunda Vuelta y adelgazamiento del H. Congreso de la Unión, del poder Legislativo – de 500 diputados federales, a 400 y de 128 a 96 Senadores de la República y a partir de qué elección constitucional se iniciarán estas figuras.

Curiosamente, Manlio Fabio Beltrones se hizo el olvidadizo: Miguel de la Madrid IMPUSO la reforma del nuevo formato de gobierno, de administración con la transformación de un Estado ya no revolucionario, por un Estado con perfil neoliberal – dejar hacer, dejar pasar y tanto mercado como se necesario y tanto Estado como sea útil – . Y ese cambio que estamos viviendo desde 1982-1988 es el que ha evolucionado la sociedad hasta tenerla como está: con mayores desequilibrios y desigualdades. Este cambio no fue producto de los mayores consensos entre todas las fuerzas políticas representadas en el H. Congreso.

Ese cambio impuesto por De la Madrid es muestra de que los cambios se hacen cuando se está con el mayor poder posible: en la cúspide, en la cima del poder.

Al respecto, Lorenzo Córdova, consejero ciudadano presidente del INE, afirma: “Las reformas electorales deben estar encaminadas a fortalecer la democracia, más allá de objetivos meramente coyunturales…los cambio en los procesos electorales deben verse como ajustes de las condiciones para fortalecer los sistemas democráticos y deben ser el resultados de grandes consensos políticos, al ser las condiciones en las que habrán de disputarse el acceso al poder…todos los modelos son perfectibles y por tanto es pertinente una discusión sobre las áreas de mejora que la autoridad ya ha señalado, con el objetivo de propiciar un mayor y mejor debate político en los procesos electorales. En relación con la Segunda Vuelta, los señores legisladores deben considerar las implicaciones técnicas y operativas de incorporarla y reflexionar cuáles serían los problemas que resolvería, en un sistema de por sí complejo. Si se desea darle mayor legitimidad a los gobernantes es necesario reflexionar si realmente existe esa necesidad, ya que éste no es un reto de la democracia mexicana, pese a que la mayoría no logra el respaldo de la preferencia absoluta de los votantes, pero es una decisión que debe darse muy serena, muy tranquila y muy meditada, porque de ser así, se avanza en el sentido de una transformación muy radical. El problema que aqueja a México no radica en el acceso al poder; por el contrario, es en la forma en que este poder se ejerce y que sigue siendo un tema pendiente”

Y aun hay más:

En su reciente visita a la ciudad de Morelia, afirmó: Impedir que los grandes problemas nacionales irrumpan en las elecciones es una responsabilidad colectiva…el contexto en el cual se realizan elecciones, es un contexto marcado por índices de pobreza muy acentuados y que son preocupantes, por altos niveles de desigualdad y por un contexto de inseguridad que siempre es una amenaza latente para la recreación de la convivencia pacífica. Ese es el contexto que tiene que enfrentar cada vez que organiza elecciones la autoridad electoral. Impedir que estos, que son grandes problemas nacionales, irrumpan en las elecciones es una responsabilidad colectiva que involucra a la autoridad electoral, pero también a los otros entes de gobierno, a los propios partidos que son los que postulan a los candidatos y financian las campañas, a los medios de comunicación y a la ciudadanía. Hay una responsabilidad colectiva para garantizar que las elecciones sean la vía privilegiada para recrear la pluralidad y resolver nuestra conflictiva política. El mapa de la inseguridad cambia constantemente, por eso la importancia de estar en contacto constante con las distintas instancias federales y locales que nos permitan organizar en los mejores términos, la elección.

¿Se dará o no se dará la reforma electoral?

Muy posible y probablemente sí.

Estamos en muy buen tiempo para que se trabaje en ella y las grandes fuerzas tiendan puentes de comunicación y construyan la unidad con el consenso necesario.

Deben construir y acordar las nuevas reglas del juego, mas entrar en la percepción de la Segunda Vuelta electoral es una revolución electoral y un avance hacia mayor madurez de nuestras prácticas político electorales.

Pronto lo sabremos