Lo dijimos en su momento, en Apatzingán y Tanhuato, donde intervino el Ejército, bien sea por la policía federal, la Marina y el mismo ejército, contra civiles armados, hayan sido lo que haya sido, se evidenció abuso de la fuerza legítima, letal, del Estado; en ambas acciones se manipularon las escenas de los sucesos y se entregó una versión oficial muy diferente a la realidad, bastante evidente.

Ahora que la Comisión Nacional de Derechos Humanos, tarde, pero al final entrega su informe sobre los casos de Tlatlaya, Tanuhato y Apatzingán ha marcado las líneas y emitió recomendaciones, es válido transcribir casi íntegra la columna DUDA RAZONABLE, de Carlos Puig, publicada en MILENIO diario, en su edición del 27 del presente.

Apatzingán: pues sí, porque son el Estado.

Los países tienen policías. Las reclutan, las capacitan, las arman, les pagan y les instruyen en qué deben hacer y qué no.

Los policías están ahí para que se cumpla la ley. Son el opuesto de lo que combate: aquellos que no quieren cumplir la ley.

Es sencillo. Es parte fundamental de eso que llamamos civilización.

Se entiende que los delincuentes son delincuentes. Y lo son porque no cumplen la ley. Esos no tienen reglas o las cambian todos los días.

Los años de violencia recientes, la infinita crueldad de los delincuentes, la aparente imposibilidad de contenerlos, parecen haber nublado algunas de estas cosas en México.

Por eso es los casos de Tlatlaya, Apatzingán y Tanhuato son tan importantes.

Y las resoluciones de la CNDE en los dos primeros, ya vendrá Tanhuato, son fundamentales para la construcción de un estado de derecho. En estos casos, todo indica que las víctimas son presuntos delincuentes que dispararon en algún momento contra la policía.

Y es en esos momentos, inimaginables para un civil, pero para el que se prepara un servidor público toda la vida, cuando los policías – o soldados haciendo de policías – no deben actuar como delincuentes.

Porque los servidores públicos tienen reglas, normas. Los delincuentes no. Entre otras:

Cuando el empleo de las armas de fuego sea inevitable, los integrantes de las instituciones policiales encargados de hacer cumplir la ley:

a).-Ejercerán moderación y actuarán en proporción a la gravedad del delito y al objetivo legítimo que se persiga.

b).-Reducirán al mínimo los daños y lesiones, asimismo respetarán y protegerán la vida humana;

c).-Procederán de modo que se presten lo antes posible asistencia y servicios médicos a las personas heridas o afectadas y

d).-Notificarán lo sucedido sin dilación alguna, a los familiares de las personas heridas o afectadas.

En estos casos nada de eso se hizo.

Se desea únicamente que se haga justicia y que los responsables – TODOS – sean quienes sean y estén en donde estén, sean juzgados por abuso de poder e impunidad.

Y si es necesario hacer a un lado la verdad oficial, que se haga y se tenga la justa verdad.

Únicamente eso.