El pasado miércoles 25 de noviembre Arturo Escobar, (ahora ex) Subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana, renunció a su cargo tras haber recibido la notificación de que la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE) giró la orden de aprehensión en su contra, por considerarlo presuntamente responsable de violar la ley electoral durante la reciente precampaña.
Este evento no es cualquier cosa, es un evento que habla de falta de visión política del titular del Ejecutivo, de absoluta insensibilidad hacia la opinión pública, de una posición cuanto menos laxa de gran parte de la sociedad civil y de que algo bueno está pasando en México en materia de Cultura de la Legalidad.
Voy a empezar por lo positivo: bien por los funcionarios que decidieron ser verdaderos servidores públicos y hacer su trabajo tal y como está previsto en la ley. Bien por la procuradora Areli Gómez, para quien no ha de haber sido fácil explicarle y sostenerle al Presidente de la República los argumentos y evidencias que llevaron a la Procuraduría General de la República (PGR) a girar la orden de aprehensión en contra de alguien nombrado y sostenido precisamente por Enrique Peña Nieto.
Bien por México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), organización de la sociedad civil que, al ser la principal promotora de Cultura de la Legalidad en el país, no se quedó en un exhorto al Presidente para que removiera a Escobar de un puesto donde, precisamente, debía impulsar la Cultura de la Legalidad, sino que protestó afuera de la Subsecretaría misma manifestando que nombrar a alguien que promovió la pena de muerte como legislador, que proviene del partido que más se ha mofado de la ley electoral y que era parte de una investigación judicial, como titular de todo el tema de prevención, era una cachetada para el país y una burla para la sociedad civil que trabaja el tema en México. Incluso los consejeros de MUCD (me consta) optaron por dejar de atender invitaciones y eventos donde el entonces subsecretario asistiese. Bien por MUCD que una vez más nos enseña a toda la sociedad civil que se debe y sí se puede ser coherentes si queremos un cambio.
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Es larga y conocida la historia de nombramientos indignantes. En nuestro país es común entregar la Iglesia en manos de Lutero, hay una larga fila de altos funcionarios, embajadores, comisionados, jueces de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que por uno u otro motivo, carecen de los perfiles para desempeñar el cargo, sea por carencia de experiencia en el tema, por una integridad cuestionable o aún más por currículums que da cuenta de desastrosos pasajes por otros puestos, sin que esto impida sus ascenso a tal o cual cargo.
Estos ejemplos dejan claro que la política se mueve bajo criterios diferentes a los de las necesidades de un país y sus gobernados, que hay una tarea pendiente en cómo la autoridad se relaciona con la opinión pública y que la rendición de cuentas es un concepto que “suena bien” en planes y programas, pero está lejos de ser un elemento que guía la vida institucional de México.
Espero que esto le enseñe algo al Partido Verde, que su manera de hacer política, de violar la ley y de burlarse de todos los mexicanos, si tiene consecuencias
Indudablemente el Presidente reflexionó y decidió tomar este trago amargo. Impensable que él no haya estado enterado paso a paso de la construcción de la investigación en contra de Escobar y hacia adonde apuntaba. Lástima que no haya escuchado las voces de quienes dijimos que debía haber una revisión del perfil para este nombramiento o de quienes abiertamente dijeron “¡no!” y hoy tenga que salir debilitado de este proceso.
Mi preocupación va hacia el tema en general de prevención. Debemos tener todos claro que la idea de un programa de prevención social del delito no sólo es buena, sino indispensable, si queremos darle finalmente la vuelta a los grandes problemas de inseguridad del país, debemos atacar las causas y no sólo los efectos. Combatir el delito sin atacar los factores de riesgo que promueven la conducta antisocial es como querer sacar con una cubeta el agua que entra de un hoyo a un bote que se está hundiendo sin querer tapar el hoyo desde donde cada vez entra más agua.
Creo que esta es la mejor oportunidad que tenemos para poder contar con políticas efectivas de prevención. Soy de los que sostiene que la mayor parte de lo hecho hasta el momento es más simulación que efectividad. Llegó la hora de dejar de ver el programa y la Subsecretaría como un botín político para repartir recursos en favor de un partido, de programas sin indicadores de resultados objetivos que están desarticulados de los diagnósticos que explican los efectos de los factores de riesgo.
Es hora de que el nombramiento en la Subsecretaría sea algo serio donde llegue alguien íntegro, que conoce del tema, que sabe dialogar con autoridades y sociedad civil pero que es independiente de la presión política y se sabe mantener así.
Es hora de darle un mínimo de sentido a la violencia que hemos vivido en el país, que éste sea el insumo y el motor para prevenir que más personas, más jóvenes, sean orillados a buscar en la ilegalidad una forma de vivir. Tres casos concretos nos dicen que sí se puede, aprendamos y usemos esta oportunidad.
* Francisco Rivas (@frarivasCoL) es director general del Observatorio Nacional Ciudada























