Garantizada por el artículo 3° constitucional la Educación Mexicana como un derecho imprescriptible del pueblo mexicano, que, en su letra dice: ART.3°, FRAC. 1. GARANTIZADA POR EL ARTÍCULO 24 LA LIBERTAD DE CREENCIAS, DICHA EDUCACIÓN SERÁ LAICA Y, POR TANTO, SE MANTENDRÁ POR COMPLETO AJENA A CUALQUIER DOCTRINA RELIGIOSA.

FRAC. II. EL CRITERIO QUE ORIENTARÁ A ESA EDUCACIÓN SE BASARÁ EN LOS RESULTADOS DEL PROGRESO CIENTÍFICO, LUCHARÁ CONTRA LA IGNORANCIA Y SUS EFECTOS, LAS SERVIDUMBRES, LOS FANATISMOS Y LOS PREJUICIOS”, las palabras del nuevo rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers, no hacen otra cosa más que reafirmarlas y quedan como un compromiso y una obligación.

Y la más recomendadas opción para combatir la categoría de ideas de rabia, odio, fanatismo y desesperación que estamos viviendo en el mundo occidental y reflejada en los Medios, en las noticias, es la EDUCACIÓN, tal como la contiene nuestro texto constitucional: laica y por completo ajena a cualquier idea religiosa y, basada en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.

En la toma de posesión, y protesta, como rector de la UNAM, Enrique Luis Graue Wiecher, parafraseando, expresó lo mismo: “Un país sin educación no tiene futuro. Una nación con insuficiente educación, tendrá un triste e incierto futuro. México no puede tener incertidumbres… (La UNAM) es orgullosamente pública, laica, plural e indeclinablemente autónoma, identificada con los problemas de la nación. Porque somos de México y para México. Nos debemos a él y nos identificamos con él…Educar es la principal función de la institución…Educar sin distingos de ideologías, preferencias o condiciones socio económicas…Formar a todos aquellos jóvenes que por sus características académicas se hayan ganado el derecho de ser universitarios. Nuestra obligación es hacerlo en las mejores condiciones y egresar a nuestros estudiantes competentes, capaces de reformar a la sociedad. También queremos que sean reflexivos, creativos, innovadores, con compromiso social e inquebrantables en su ética profesional. La institución debe continuar mejorando en calidad y consolidándose. Debemos aspirar a la excelencia. La tradición y la fuerza de nuestras inercias ya no son suficientes para responder a las necesidades de una sociedad que se configura constantemente. La sociedad actual demanda una universidad conectada con el mundo exterior. Debemos aspirar a la excelencia. Se requiere que nuestros egresados, más allá de su calidad académica, sepan lo que deben hacer, hagan lo que deben saber hacer y que las tareas que emprendan en su vida profesional las realicen con ética y compromiso social… Disentir es un privilegio de la razón y de la inteligencia; hacerlo con violencia es inaceptable en una universidad donde se cultiva el saber, se estimula la pluralidad y se respeta al diversidad…Pero debe quedar claro la autonomía no significa impunidad…. Si a la universidad le va mal, le irá mal a México” – (y parafraseo esta frase, “Si a la educación mexicana le va mal, le irá mal a México…”

Esperemos que a la UNAM le vaya bien, para que le vaya bien a México a los mexicanos.