ART.3°., FRAC. 1. GARANTIZADA POR EL ARTÍCULO 24 LA LIBERTAD DE CREENCIAS, DICHA EDUCACIÓN SERÁ LAICA Y, POR TANTO, SE MANTENDRÁ POR COMPLETO AJENA A CUALQUIER DOCTRINA RELIGIOSA.

FRAC. II. EL CRITERIO QUE ORIENTARÁ A ESA EDUCACIÓN SE BASARÁ EN LOS RESULTADOS DEL PROGRESO CIENTÍFICO, LUCHARÁ CONTRA LA IGNORANCIA Y SUS EFECTOS, LAS SERVIDUMBRES, LOS FANATISMOS Y LOS PREJUICIOS”. CONST.POL. MEXICANA.

Inicio estas líneas con unos renglones de “José Trigo”, de Fernando del Paso:

“Porque todo será mentira,

y porque todo será posible:

cuando se tienen cuatro días de ir comiendo olvido,

andar tragando miedo y llorar calando fríos,

se sabe hambre a zopilotes lentos, se llueve y se mojan pedazos

de piedras,…“

Es sumamente humano lamentar los tan dramáticos como bestiales hechos – que de nada sirven, salvo para sembrar, desarrollar y explotar el terror entre inocentes – del viernes 13 del presente; es comprensible la respuesta de Estado francés: está en guerra, pero ¿contra quién? ¿En qué territorio? ¿Contra qué ejército?

“Global Terrorism Database (GTD), organización que desde 1970 ha recopilado toda la información de fuentes abiertas sobre actos terroristas en el mundo (http:// www.star.umd.edu/gtd) tiene registrados hasta diciembre de 2013, 33 mil 274 eventos terroristas en los cuales han muerto 100 mil 953 personas y 99 mil 251 quedaron heridas. Todas inocentes, ajenas a sus perpetradores. 33 mil actos, como los del viernes 13 en París, en 43 años: 774 cada año, dos diarios. ¿Cómo es posible llegar a esos niveles? ¿De dónde salen tantos terroristas?” (Tomado de DOBLE MIRADA, columna de Guillermo Valdés Castellanos. MILENIO, diario. Ed. 18-11-15).

No festinaré lo sucedido. Es vergonzoso, pésimo, bestial y es entendida la rápida respuesta, intolerante de cinco de las 10 potencias mundiales y el silencio cómplice o no, de las otras cinco, así como la declarada iniciativa del secretario general de la ONU de trabajar en pos de acción que condene al terrorismo. (¿Podía aceptarse que es la lucha de una idea religiosa; de una lucha tratando de salvar a Europa y a la civilización occidental?)

Lo más curioso es que los terroristas han evolucionado. Por fuera no son violentos ni agresivo; a la inversa, son pacíficos, mas vecinos-residentes indiferentes a la vida diaria del barrio. Ya no ingresan a los países que serán blanco de sus ataques: son nativos de los países que atacarán, tienen raíces familiares, estudiantiles y hasta laborales y cuentan con pasaporte de ese país. Fueron seleccionados, reclutados, incorporados a esas ideas y los transformaron en militantes y después adoctrinados, entrenarlos, convertidos y preparados en todas las áreas del perfil del terrorista. Ahora navegan en el internet, en las redes; dominan twitter Facebook y todas las autopistas-rutas de navegación del ciberespacio. No tienen una ubicación física, carecen de identidad real. Por dentro son células terroristas, muy difíciles de identificar y ubicar. ¿Cómo detectarlas y neutralizarlas? Existe enorme desproporción entre el tamaño de una célula terrorista, la dimensión del daño que puede hacer – incuantificable – y los recursos necesarios para impedir que actúe, también, inimaginables.

Ciertamente que la respuesta al terrorismo necesita una respuesta estratégica global que debe ir más allá de lo militar –que dejará las cosas si no iguales (porque ya no podrá ser, dado que las vidas humanas carecen de precio y son irreparables, además de lo inesperado de la pérdida), indefinidas, pues si bien Francia, la Unión Europea, Estados Unidos y Rusia destruirán ciudades y diezmarán poblaciones, los terroristas carecen de patria y nacionalidad, eso no les importa, pues tienen una idea, en este caso, idea que, si acudimos a la historia, ya conquistó medio mundo en varias ocasiones y puesto en jaque a la civilización occidental y al catolicismo, en general, esperan, pues saben que los tiempos, circunstancias y futuros escenarios les serán favorables.

Hace un poco de tiempo leí algo escrito por Samuel P. Huntington: “Los Estados-nación seguirán siendo los actores más poderosos del panorama internacional, pero los principales conflictos de la política global ocurrirán entre naciones y grupos de naciones pertenecientes a diferentes civilizaciones. El choque de civilizaciones – agrego, de las religiones – dominará la política global. Las fallas entre civilizaciones serán los frentes de batalla del futuro“. Por múltiples razones (población, tecnología, economía, dominio, y soberanía sobre sus recursos naturales) el enfrentamiento de las culturas occidentalizada, árabe y la amarilla está en el horizonte. Ahí están las guerras locales de Cercano Oriente, los terroristas árabes, libios, palestinos, Al Qaeda, yihadistas, etc., etc. Esta confrontación es un episodio de la historia de la destrucción de las culturas, que ha sido la historia de las religiones.

El Estado Islámico es la organización terrorista más poderosa en términos políticos, económicos y militares, formado con dirigentes de Al Qaeda y una base social sunita con dominio en un territorio de 300 mil kilómetros cuadrados, situado entre Siria e Irak y asiento de 8 millones de personas; la ONU considera que el EI tiene entre 50 mil y 250 mil combatientes. El conflicto va para largo y el juego de vencidas tiene dos perspectivas: la de los occidentales y la yihadista.

“Creo que aún es imposible matar una idea con una mano dura. Las malas ideas deberían ser vencidas, en última instancia, por ideas mejores. ISIS no es sólo un grupo de asesinos, es una idea nacida de la rabia y la desesperación y el fanatismo”, escribió Amos Oz, publicado en Laberinto, de MILENIO. Edición del 14-11-15.

Y una de las más recomendadas opciones para combatir esa categoría de ideas de rabia, odio, fanatismo y desesperación, es la EDUCACIÓN, tal como la contiene nuestro texto constitucional: laica y por completo ajena a cualquier idea religiosa y, basada en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.

En la toma de posesión, y protesta, como rector de la UNAM, Enrique Luis Graue Wiecher, parafraseando, expresó lo mismo: “Un país sin educación no tiene futuro. Una nación con insuficiente educación, tendrá un triste e incierto futuro. México no puede tener incertidumbres… (La UNAM) es orgullosamente pública, laica, plural e indeclinablemente autónoma, identificada con los problemas de la nación. Porque somos de México y para México. Nos debemos a él y nos identificamos con él…Educar es la principal función de la institución…Educar sin distingos de ideologías, preferencias o condiciones socio económicas…disentir es un privilegio de la razón y de la inteligencia; hacerlo con violencia es inaceptable en una universidad donde se cultiva el saber, se estimula la pluralidad y se respeta al diversidad…si a la universidad le va mal, le irá mal a México” – (y parafraseo esta frase, “Si a la educación mexicana le va mal, le irá mal a México.”

Termino con José Trigo: “Pero, ¿qué importa? Todo eso y la boca llena de sangre dulce, la boca escupiendo municiones y los zopilos que se quedaron con hambre, y los bolsillos del pantalón llenos de semillas de flores y el paliacate que sale volando volando como un pájaro rojo: todo eso eran los recuerdos que llegaban de pronto como lluvias de balas o andanadas de piedras o tropel de potros y espantaban aquel otro recuerdo…”