En menos de un año, París, la capital de Francia y cuna de la Igualdad, Fraternidad y Libertad, fue el centro=blanco mortal del terrorismo islámico y a menos de dos semanas de la Cumbre sobre el cambio climático.
Si en el reciente pasado ataque terrorista – enero de este año – la revista satírica Charlie Hebdo fue el blanco principal y el supermercado de comida kosher, ambos en París, fueron los ataques yihadistas y tuvieron un total de 17 muertos – 12 de ellos en la revista satírico-política, incluyendo casi a toda su directiva y con gritos que permitieron señalar=identificar su fondo de fanatismo religioso-político, ahora, el pasado viernes 13 del presente en París, nuevamente, se hizo presente el terror y la muerte, de inocentes, como en el ataque anterior: 120 muertos y más de 200 heridos.
Atentados casi simultáneos en al menos seis lugares parisinos enlutaron y ensangrentaron la tarde-noche parisina y llenó de estupor, terror y miedo al mundo occidentalizado.
Cerca del estadio de Francia de Fut bol – en un restaurante de comida rápida – estallaron tres detonaciones – está confirmado que una de ellas fue provocada por un suicida, algo que nunca había sucedido en la época reciente de Francia – y 4 personas perdieron la vida – 3 de ellas eran kamikaze terroristas -; en el teatro Bataclan, con una asistencia de cerca de 1500 asistentes, 4 hombres vestidos de negro interrumpieron y durante 10 minutos dispararon contra los asistentes; al menos 40 rehenes lograron escapar y se refugiaron en un cercano café; el secuestro terminó tras operativo policiaco; los 4 asaltantes, terroristas se hicieron estallar con explosivos, inmolándose. Otro atentado tuvo lugar en los cafés Le Carrillon Y Petite Cambodge.En el bar la Belle Equipe, murieron 19 y 14 están al borde de la muerte.
Los terroristas, armados con rifles Kalashnikov, con el rostro cubierto y con expresiones como” La culpa es de Hollande, vuestro presidente; no tiene por qué intervenir en Irak” dispararon no a ciegas, pero sí con fanatismo y deseo de matar.
De acuerdo con Le Monde, cerca de mil personas vivieron los distintos ataques – si sumamos los muertos con los heridos, tuvieron una efectividad del 25%, muy alta -. Las redes sociales y los medios de comunicación se conmocionaron.
Las autoridades activaron el Plan Rojo Alfa y contingente cercano a 2000 elementos se desplegó en las calles parisinas para sumarse al operativo policiaco mayor. Cinco de los atacantes habían sido abatidos, además de los suicidas. Las autoridades – el Consejo de Ministros -adoptaron el Estado de Emergencia Nacional, destacando los cateos y detenciones de personas consideradas peligrosas y establecimiento de controles en las fronteras. Aquí – en este caso – no funcionan los derechos humanos.
Los atentados provocaron reacciones de solidaridad de casi todo el mundo y varias compañías aéreas cancelaron sus vuelos hacia Francia hasta obtener mayor información. Se suspenden actos, conciertos y eventos culturales.























