Es bastante lamentable lo que sucede en Guerrero y en Tamaulipas, evidente y sensible muestra de descomposición del llamado tejido Social.
Por las informaciones, pareciera que todo el territorio de Guerrero es un cementerio clandestino y poblaciones rehenes de la delincuencia organizada.
En el área de Iguala, Chilpancingo, Ayotzinapa- Acapulco se han encontrado fosas clandestinas que cubren los cadáveres de más de 200 desaparecidos y sobre los cuales no hay ninguna investigación; solamente en el área de Cocula-Iguala se habla de 105 cadáveres; el grupo formado por los familiares de desaparecidos, llamado “Los Otros Desaparecidos” y conformado desde octubre de 2014, está en la fúnebre y triste búsqueda de los cuerpos de sus familiares.
Cerca de la población de la colonia La Tijerilla, al norte de Iguala han localizado, hasta el momento, al menos 10 fosas y en la población El Naranjo, inicios de lo que podría ser otro cementerio clandestino. Hasta el momento, este grupo no ha contado con el respaldo ni de la PGR ni de la Procuraduría General de Justicia del estado de Guerrero, ni del Grupo Interdisciplinario de Interdisciplinario de Expertos Extranjeros, ni de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, ni de la estatal, ni de nadie, ni de ninguna organización de ningún tipo y/o nivel.
Se está conociendo que la escuela normal rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero está corroída por el cáncer de grupos delictivos.
Por las declaraciones de los detenidos por el asunto de Ayotzinapa, se sabe que el territorio de Guerrero se lo disputan las grupos delincuenciales Guerreros Unidos, Los Ardillos y Los Rojos y se estima que por lo menos el 90% del territorio guerrerense está infiltrado por el narcotráfico.
¿A qué se debe todo esto?
A que la autoridad NO ejerció, NO cumplió su función NO cumplió responsabilidad su gobernar y al no haber autoridad, ni gobierno, y sí, a la inversa, cogobierno y complicidad con la delincuencia, y en el menos mala de las opciones, omisión, la situación se originó, desarrolló y se está manifestando ahora en una metástasis que está por doblar al gobierno y al Estado. Se requiere una acción de cirugía mayor: aplicar la ley y reinstalar el estado de Derecho, sin politizar ni la procuración ni la administración de la justicia, caiga quien caiga.
De otra forma, pasa lo mismo en Tamaulipas: Se dice que en Matamoros están secuestrando a todo el mundo. En ese estado los hábitos han cambiado: salir de noche, ¡Ni hablar! Y se acostumbra preguntar “si es escuchan balaceras” antes de salir de la casa. El derecho a piso es normal, la carretera entre Matamoros y Reynosa es intransitable, esos tramos se hacen por otro lado; hace mucho se olvidó la tradición de pasar la noche en Playa Bagdad – ahora playa Costa Azul -; ni siquiera el camino entre la ciudad y el aeropuerto es seguro; continúa el desplome del valor de las propiedades y ya es notorio el mismo fenómeno que en ciudad Juárez: hileras de casas desocupadas. Los homicidios se acumulan a tasas sin precedentes: Enero-septiembre de 2015: 209 homicidios. Mismo periodo de 2014: 185; igual tiempo en 2013: 67. En dos años se incrementó ¡casi el 210%! Hace cinco años se asesinó al candidato del PRI a gobernador, a días de la elección.
Para muchos Tamaulipecos – particularmente residentes de Matamoros -: “La situación está más jodida que nunca”






















