“UNA BUENA ADMINISTRACIÓN DE LA JUSTICIA ES SEÑAL DE BUEN GOBIERNO”.- VISTO EN ALGUNA PELÍCULA, PERO ES CIERTO Y REAL.

Por considerarlo sumamente interesante, dados los escenarios del momento en nuestro estado y en el vecino de Guerrero, de la columna de Joaquín López Dóriga, EN PRIVADO, publicada en el diario MILENIO; en su edición del martes 10 del presente, extraigo algunos juicios y presento algunas reflexiones.

Joaquín López Dóriga escribe: “Silvano Aureoles fue candidato al gobierno de Michoacán en 2011 y la perdió ante el regreso del PRI con Fausto Vallejo, luego de dos gubernaturas perredistas., Lázaro Cárdenas y Leonel Godoy. Vallejo no pido terminar su gestión, envuelto en una crisis de salud y en el escándalo que empezó con su secretario de gobierno y gobernador interino, Jesús Reyna, y llegó a su hijo Rodrigo, ambos relacionados con Servando Gómez, La Tuta, jefe de Los Caballeros Templarios, hoy los tres bajo proceso penal. Reyna y La Tuta, presos en un penal federal de máxima seguridad, y el hijo de Fausto, libre bajo caución.

A lo anteri0r hay que agregar el caso del medio hermano de su antecesor, Julio César Godoy Toscano, al que introdujeron a San Lázaro escondido en una camioneta para que protestara como diputado del PRD y otorgarle fuer a pesar de la orden de aprehensión en su contra, en una sesión de vergüenza en la historia de la cámara de diputados. Godoy Toscano desapareció y a la fecha se le considera prófugo sin que nadie pueda asegurar que viva.

A este escenario hay que añadir el problema de seguridad en la entidad, el vacío de gobierno y la debilidad institucional que se puede resumir en que Michoacán ha tenido seis gobernadores en poco más de siete años.

La semana pasada, Silvano Aureoles me dijo algo grave: QUE EL CRIMEN ORGANIZADO SE METIÓ NO SÓLO EN LA CASA DE GOBIERNO DE MICHOACÁN.

SE METIERON EN TODO. LLEGÓ A NIVELES BRUTALES DE INJERENCIA EN LAS DECUISIONES DE GOBIERNO, PONEINDO PRESIDENTES MUNICIPALES, YO ME ATREVO A DECIR QUE EN EL PERIODO PASADO, PRÁCTICAMENTE EL 100 POR CIENTO DE LOS ALCALDES (En Michoacán hay 113 municipios) FUERON ACOMPAÑADOS, DE UNA FORMA U OTRA, VOLUNTARIA O IMVOLUNTARIAMENTE, POR EL CRIMEN ORGANIZADO. LUEGO LES PUSIERON TESOEREROS, DIRECTORES DE SEGURIDAD PÚBLICA, DE OBRA Y ESCALARON NIVELES QUE SON DEL DOMINIO PÚBLICO.

Y CUANDO UNO ESCUCHA ESTO DEL GOBERNADOR DE MICHOACÁN, SOLO CONFIRMA QUE EN ALGUNAS ENTIDADES DEL PAÍS, MICHOACÁN Y GUERRERO, EL ESTADO FALLIDO ES UNA REALIDAD QUE VA MÁS ALLÁ DE LA DEFINICIÓN.”

Me pregunto:

Silvano Aureoles era altísimo representante partidista –PRD- en al H. cámara de diputados – líder de su fracción partidista, e incluso presidente temporal de la Junta de Coordinación Política -, si sabía todo eso (porque debió saberlo), ¿por qué no lo dijo en sesión del pleno, del recinto, una de las dos tribunas más altas del país? ¿Por qué calló?

Ahora siendo eso tiempo pasado, justificando sin aceptar, hoy, estando como máxima autoridad representativa, vía electoral, y de gobierno en nuestro estado, ¿por qué no actúa y da parte a las instituciones republicanas – Federales y estales – para iniciar con el píe derecho su administración en la reconstrucción y fortalecimiento de las instituciones republicanas y la reinstalación del Estado de Derecho, mostrando que nadie está por encima de las leyes y que somos una sociedad en la que impera la ley? Si no lo hace o es cómplice y queda como un chismoso o…es la misma personificación de lo que señala y acusa.

Además, muestra, ejemplificando, que está usando una de las diferentes varas para la aplicación de la ley, que la justicia es selectiva, que la procuración y administración de la justicia se ha partidizado y que, finalmente, gobierna con la Ley de las 3 P: Palo para los inconformes. Plomo para los enemigos. Plata para los amigos.

Lo que le afirmó a Joaquín López Dóriga – ventana abierta a todo el mundo y ni modo de callar, tapar u ocultar – es bastante serio para los miembros de la anterior administración estatal y para todos los ahora ex presidentes de los H. Ayuntamientos y sus secretarios de seguridad pública, tesoreros y secretarios municipales de obra pública.

Ahora, por otro lado,

¿Por qué lo dijo?

¿Por qué, precisamente a Joaquín López Dóriga?

¿Cuál era la razón última o política o el fin político a lograr para decirlo?

¿Habrá logrado lo que pretendió o a un no lo sabe?

¿Esta declaración será una jugada de tres, cuatro o hasta cinco bandas o un gazapo inocente?