El pasado miércoles, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, otorgó su amparo a un grupo de cuatro ciudadanos que acudieron a su potestad; por medio de un proyecto del Ministro Arturo Zaldívar Lelo de La Rea, dijeron sí al uso de la mariguana para fines lúdicos (recreativo), lo que les permite la siembra, cultivo, preparación, cosecha y comercialización y transporte, los ministros de esta sala la votaron favorablemente 4 a 2 y se abrió un debate a nivel nacional y hasta internacional y, como lo dicen algunos comentaristas: se manifestó una fisura en la red-estructura de la legislación nacional que prohíbe eso que precisamente permitió la Suprema Corte de la Nación a 4 ciudadanos y, como complemento, nadie sabe que habrá más allá.
Lo cierto es que tras de la manifestación de una fisura, se evolucionará a una rendija y ésta crecerá para convertirse ser una grieta y de la grieta vendrá el crack de la fractura.
En su resolución, fallo y/o sentencia los ministros de la Primera sala privilegiaron el derecho de los ciudadanos adultos para darla a su vida el uso que quieran darle – interpretación y consideración que está en línea con la legislatura internacional de los Derechos Humanos -.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación separó claramente el daño a la salud que puede causar la mariguana con el daño social que provoca la persecución; en otras palabras: ha dejado de ver a las drogas prohibidas y su persecución como parte del mismo problema y ha encontrado que la prohibición del consumo de sustancias tóxicas atenta contra uno de los derechos que garantiza la constitución: el derecho al libre desarrollo de la personalidad. Mas la misma visión y percepción constitucional de la Suprema Corte, puede aplicarse a las otras drogas prohibidas por nuestra legislación.
Esta decisión de la Suprema Corte estableció dos posiciones; los que están a su favor y los que están en contra; los primeros consideran que ese análisis médico – las drogas como tales – y su persecución, mostrarán en todos los casos que los daños que puedan causar las drogas a la salud de los mexicanos es infinitamente inferior que el daño que su prohibición ciega y su persecución draconiana ha causado ya al país, a las instituciones y a los derechos humanos de nuestros ciudadanos.
Es deseable que la Suprema Corte de Justicia no haya abierto una Caja de pandora, pues ella es garante de los derechos de la sociedad nacional y, así como estableció el criterio que sobre los derechos de los trabajadores está el derecho de los niños y jóvenes mexicanos a una educación de calidad, también sobre los derechos de los ciudadanos está el derecho de la salud de la sociedad y sobre los individuos debe velar por la salud del cuerpo social, del todo y no de la parte.
Sin embargo, veremos qué sucede, pues son únicamente cuatro ciudadanos los amparados y el debate está abierto y listo.






















