Nuevamente el ambiente político que sugiere las líneas de la política pública a crearse-aplicarse en el país, el otras palabras, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, suenan en relación con el formato-modelo de sistemas pensionarios que tiene el país.
José Ángel Gurría, presidente o secretario general de la OCDE puso el dedo en la llaga al recomendar a las autoridades que definen la política económica del Estado, revisar el sistema de pensiones vigente al día de hoy. Recordemos que el actual sistema de pensiones se creó en 1997 y consistió en separar los flujos-aportaciones para cubrir las pensiones futuras, individualizando las cuentas de los participantes en el sistema, de tal forma que todos los empleados y trabajadores que están registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social – IMSS – tengan una cuenta individual donde se depositan periódicamente las cuotas que finalmente crearán el monto del que recibirán, en su jubilación, su retiro mensual.
El sistema es dual, los empleados y trabajadores que ingresaron antes del 1997 deciden si retiran con la regla anterior o se lleva los fondos ahorrados en su cuenta individual. Este dinero está depositado en una administradora – AFORE- previamente elegida.
Hablando de sistemas, la realidad es que el Estado, a partir de 1997, por política pública neoliberal, ya no se hace responsable del pago de las pensiones que se generen con los trabajadores a partir de esa fecha; el responsable es una AFORE y el mismo trabajador.
Lo más grave es que los actuales trabajadores o lo que se jubilen a partir del 2027, recibirán el monto de su pensión, según cálculos actuales, un 35% de su salario actual; a lo anterior se le debe agregar que ahora la “jubilación” se determina por la edad del trabajador, no por loa años de cotización o años de servicios. En este momento está establecida en los 65 años.
Ahora se inicia la pretensión de incrementar las cuotas de cotización-descuento así como la edad de retiro, que bien puede ser, o a 67 o a 70 años. Hoy la mayoría de los individuos a los 65 años de edad se encuentra en condiciones magníficas para seguir siendo productivos, pero al jubilarse con el 35% de su ingreso como último sueldo y con una expectativa de vida hasta los 80, pero en condiciones precarias, no será muy placentero, con su futuro: la pobreza.
Un hecho es cierto: se deben subir las cuotas de aportación de todos: Gobierno, patrón y trabajadores y, como complemento, fijar la obligación de ahorrar con fines de incrementar los fondos de pensiones y este ahorro del trabajador debe ser estimulado con programas como “peso a peso – peso del trabajador, peso del patrón y peso del Estado” o por 2 pesos del trabajador, 2 del Estado y 2 del patrón= a 5 pesos. 1 ahorrado por el trabajador, igual a 5 para su retiro. Una de las partes cojas de este formato es lo mínimo, la insuficiencia de los descuentos para el retiro y la incapacidad o falta de costumbre del mexicano para ahorrar.
La línea está planteada.






















