PRIMER LAMENTO.-Hojeando, y ojeando, los diarios del sábado 17, llegué al suplemento cultural que contenía artículo de Umberto Eco, del cual tomaré algunos párrafos e ideas. Su contenido se explica por sí mismo.
“EL ENEMIGO DE LA PRENSA”
“Será el pesimismo de la edad tardía, será la lucidez que la edad conlleva, la cuestión es que siento cierta perplejidad, mezclada con el escepticismo a la hora de intervenir para defender la libertad de prensa, acogiendo la invitación del semanal L’Espresso. Lo que quiero decir es que cuando alguien tiene que intervenir para defender la libertad de prensa eso entraña que la sociedad, y con ella gran parte de la prensa, están enfermas. En las democracias que definiríamos “vigorosas” no hay necesidad de defender la libertad de prensa porque a nadie se le ocurre limitarla.
Ésta es la primera razón de mi escepticismo, de lo que desciende un corolario. El problema italiano no es Silvio Berlusconi. La historia – me gustaría decir desde Catilina en adelante) está llena de hombres atrevidos y carismáticos, con escaso sentido del Estado y altísimo sentido de sus propios intereses, que han deseado instaurar un poder personal, desbancando parlamentos, magistraturas y constituciones, distribuyendo favores a los propios cortesanos y (a veces) a las propias cortesanas, identificando el placer personal con el interés de la comunidad. No siempre estos hombres han conquistado el poder al que aspiraban porque la sociedad no se lo ha permitido, ¿por qué tomársela con estos hombres y no con la sociedad que les da carta blanca?”
Umberto Eco, tiene razón y coincido con él y hago algunas incorporaciones: ciertamente no siempre, pero sí con demasiada frecuencia, y la Historia está llena de ejemplos; únicamente por citar algunos: Napoleón Bonaparte, Napoleón III – el Pequeño – , Antonio López de Santana, José Stalín, Adolf Hítler, Benito Mussolini, Augusto Pinochet, Tito, Francisco Franco, Porfirio Díaz, Victoriano Huerta, Fulgencio Batista, Duvalier, Fidel Castro, Mao (Todo el Caribe, América Central y del Sur están llenas de esas personalidades, sin olvidar y África; pareciera que cada nación tiene una o más de ellas.
Sucede que la mayoría de los ciudadanos que aceptan ese estado de cosas, esas circunstancias y esos escenarios, después, mucho después, se arrepienten.
Eso ha sucedido, pasado, con todas las sociedades: el tardío arrepentimiento. Francia, Alemania, la desaparecida URSS, Checoslovaquia, Yugoslavia, Argentina, México, Italia, Chile, Brasil, Cuba Colombia, Guatemala, etc., lo expresaron, pero…en algunas naciones se fueron a las revoluciones para derrocar esos regímenes.
Umberto Eco ejemplifica: “Ya, ¿por qué hacerlo? El por qué es muy sencillo. En 1931, el fascismo impuso a los profesores universitarios, que entonces eran 1200, un juramento de fidelidad al régimen. Sólo 12 (un 1%) se negaron y perdieron su plaza. Algunos dicen que fueron 14, pero esto nos confirma hasta qué punto el fenómeno pasó inobservado en aquel entonces, dejando recuerdos vagos. Muchos, que posteriormente serían personajes eminentes del antifascismo post-bélico, aconsejados incluso por Palmiro Togliatti o Benedeto Croce juraron fidelidad para poder seguir difundiendo sus enseñanzas. Quizá los 1118 que se quedaron tenían razón, por motivos diferentes y todos respetables. Ahora bien, aquellos 12 que dijeron que no, salvaron el honor de la Universidad y, en definitiva, el honor del país. “
En nuestro país y en nuestro estado, debemos fortalecer nuestras instituciones democráticas, no debilitarlas; debemos prevalecer los intereses de la sociedad sobre los intereses individuales, particulares o de grupo. Los arrepentimientos sociales tardíos ya no sirven, ni para salvar el alma.
SEGUNDO LAMENTO: es justificable que el Estado mexicano- la actual administración – busque la aceptación, tanto de parte de la Asociación de los Padres de los 43 Normalistas Desaparecidos como de buena parte de la sociedad nacional – la versión histórica de los sucesos de Iguala-Cocula -, para buscar-construir-alcanzar la confianza y credibilidad sociales, haya cedido el control de este especial y significativo caso a la llamada Comisión Interdisciplinaria de Expertos Internacionales de la CIDH; que este grupo haya obtenido la conformación-realización de un tercer peritaje que puede llegar a modificar la versión oficial de la PGR, por la cual están detenidos y sujetos a proceso más de 100 personas, que de resultar así, deberían ser liberados. Dígase lo que se diga, el Estado mexicano – la PGR, incluida – no tiene la iniciativa.
Todo esto dice que el Estado juega el resto de su credibilidad y confianza en una partida: O el Estado sabe lo que tiene y sabe el final del juego – con lo que, además, recuperará la iniciativa y la autoridad en descrédito y se cierra el círculo de todos los procesos y se recupera todo – o que todo se ajustará al gusto del respetable, pues ya no importará el final. (¿A qué conclusión llegarán, si parte de un expediente integrado-consolidado por la PGR, a más de un año de distancia de los sucesos y con la escena del crimen cambiada por todos los factores naturales?). Por lo que se ve, este asunto ya se aplaudió demasiado y evolucionó: de ser judicial, a político social. Y de ser asunto nacional, a ser internacional, pero todo sigue igual y es lamentable que la imagen del Estado mexicano siga en entredicho.
TERCER LAMENTO. Si bien el presidente de la República tiene la facultad constitucional – artículo 89 -, de nombrar a los miembros de su gabinete, y por el perfil de quienes nombra, el pueblo se forma una opinión de él, el reciente nombramiento del subsecretario de Educación Superior extraña. Maquiavelo, en El Príncipe, lo expresa inmejorablemente: “la primera opinión que se tiene del juicio de un Príncipe se funda en los hombres que lo rodean: si son capaces y fieles, podrá reputárselo por sabio, pues supo hallarlo capaces y mantenerlos fieles”. Viene lo anterior al caso de la designación del doctor en X, Y, Z áreas del conocimiento, Salvador Jara Guerrero, ex gobernador interino y ex rector de nuestra UMSNH, ex delegado estatal del CONACYT; sin objetar su facultad y el derecho en su designación – que Fox la llevó al extremo de nombra a una secretaria mecanógrafa como su última secretaria de la SEDESOL -, me pregunto ¿Qué trabajo realizó Jara Guerrero para que lo premien de esa manera? Porque es un premio. ¿Porque administró excelentemente al estado en los aspectos de gobernabilidad, seguridad, finanzas y procuración y administración de la justicia? Todos los asuntos, conflictos siguen y están en ebullición y evolución. ¿Se le premió por ser garante de “imparcialidad” en el pasado proceso electoral? ¿Por detener el tráfico ilegal de minerales en la costa michoacana? La actividad ahí está. ¿Por legalizar, institucionalizar, registrar a las llamadas autodefensas? La Papa Caliente sigue insoluto y los muertos caen, amanecen y se levantan actuaciones rutinariamente. Todo igual. Ahí está el acuerdo del SPUM de expulsarlo. Por alguna razón fue. La expresión “Se hizo lo que se pudo”, no es justificación y sí muestra de su incompetencia.
Es muy posible que los sindicatos universitarios – por su participación protagónica en la vida de las instituciones universitarias y por la defensa de sus esquemas de pensión y jubilación del personal universitario – sufran niveles de presión durante su actuación como subsecretario de educación superior. Perfil profesional y campo de actuación que hubiera quedado como inmejorable anillo al dedo en la persona de Narro Robles, próximo a terminar su periodo de rector de la UNAM. ¿Cuál era la prisa?






















