De una forma silenciosa, las instituciones y dependencias de nuestro país están enfrascadas en situaciones informativas que han generado confusión.

Por citar algunas, la secretaría de hacienda ha informado que en estos tres años de la administración Peña Nieto, se ha incrementado hasta un 30% la base fiscal en el país; que el índice de crecimiento es al alza, etc., etc.

La PGR y la Comisión Nacional para la Seguridad Pública cada mes informa de las cantidades absoluta e índices relativos de los diversos delitos registrados en todo el país, desde los que corresponden a la llamada delincuencia organizada hasta los más sofisticados y unos van a la baja y otros , a la alza y otros se mantienen.

La SEDESOL con cierta periodicidad comunica, difunde que sus diferentes programas tiene resultado y que los números totales y relativos de los pobres y miserables han descendido.

Por su parte el INEGI hace lo propio.

Lo mismo el CENEVAL. Todos informan, fg4rafican y enjuician: Si no vamos bien, estamos mejor que en el reciente pasado.

También BANXICO, en relación con la fluctuación del dólar y su efecto en nuestro peso, con las remesas, el monto de las reservas, el índice inflacionario – que nadie cree, pero se acepta -, la oferta de dólares para combatir e intentar detener al especulación cambiaria.

Y todos esos datos chocan con la realidad, que es fría e inocultable.

Y ciertamente estas cifras generan confusión.

La razón es muy simple: los métodos para medir esas condiciones y/o situaciones.

Cada administración usa diferentes métodos- formatos para integrar todos esos datos e informar.

El gobierno de la República está practicando lo que usted y nosotros hacemos: si no nos cura o si el doctor nos prohíbe lo que nos gusta… ¡cambiamos de doctor, de médico! Y asunto resuelto.

Si usted se siente más seguro, más estable, mejores condiciones de sobrevivencia y de calidad de vida o por lo menos las conserva con el mismo esfuerzo e inversión…el gobierno de la república tiene razón.