Las naciones miembros de la Unión Europea no pueden ponerse de acuerdo en el asunto de los inmigrantes asiáticos – árabes del Oriente Medio – y africanos – del norte de África – que tiene un doble deseo: salir del infierno de sus países y de sus escasos horizontes de desarrollo personal-familiar e ingresar – como sea – a los países emblemáticos de la Unión Europea desean entrar, tanto a trabajar, como residir en esas naciones.

Y el asunto no es simplemente ¡“Hágame unas enchiladas”! y ya.

Inicialmente, la presidencia de la Unión Europea, en poder de un belga, está inclinado a autorizar la incorporación “controlada” de inmigrantes, tanto árabes como africanos y hasta se fijó una cantidad: 160,000 – ciento sesenta mil -, pero no cuenta con la unanimidad de todos los países: aunque Alemania, Italia, los países Bajos y Bélgica, Luxemburgo y España están de acuerdo, Hungría, Inglaterra, Grecia, Francia, Portugal, república Checa, Eslovaquia no lo están y casi nadie está de acuerdo ni en las cantidades de inmigrantes a autorizar, ni en el tiempo en que deberán de aceptarlos.

Y en esos líos del consenso están.

Y la verdad están comprando gratis un problema actual que con el paso de los días será mayor, tanto si abren las fronteras “controladamente” como si continúa la ola de inmigrantes ilegales.

Los países europeos que aceptan controlar las olas de migrantes no ven más allá. Inicialmente, parece que toman esa decisión obrando de muy buena fe, solidariamente, pero no ven sus resultados posteriores, casi inmediatos: los líderes y cabecillas de esos grupos de inmigrantes sabrán que presionando y sacándole partido a los sucesos fúnebres, obtiene lo que buscan: entrar al supuesto paraíso europeo y continuarán con su presión, pero ahora con más intensidad; por otro lado, muchas naciones del Eurogrupo tienen problemas, particularmente, de seguridad nacional interna y de desempleo; están prefiriendo resolver las dificultades de los primos o de los vecinos sin resolver cuidadosamente los propios.

Los inmigrantes significan riesgos de terrorismo, de congestionamiento de demandantes de servicios y vincula con esa obligación: ofrecer servicios públicos de todo tipo. Proceden al revés: lo que deben realizar a los miembros del Eurogrupo es invertir en esos países, generar empleos y favorecer la construcción de la paz en los países de origen y, como complemento, no venderles armas de ningún tipo – convencionales y de destrucción masiva (químico-biológicas ni nucleares). Están colocando a sus países en un riesgo de inestabilidad innecesario.

Se dice que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Allá ellos.