Era la noche del 15 de septiembre de 1998.
La noche del Grito.
La plaza de armas, el centro histórico de la ciudad estaba congestionada. Se celebraba el
CXCVIII aniversario del inicio de la Guerra de Independencia. Los asistentes en la plaza, con el placer, gusto y fervor patrio de costumbre, coreaba las palabras del titular del Ejecutivo estatal, Leonel Godoy Rangel, que desde el balcón central de palacio de gobierno, enarbolaba nuestra bandera nacional y tañía la réplica de la campana de Dolores; y la multitud respondía con la fórmula de usos y costumbres de todas esas noches… ¡”Viva Michoacán! ¡Viva México!” y junto con el júbilo popular nacionalista, casi en la esquina sur de Madero y Morelos, estallaron dos granadazos de fragmentación y otra en el cruce de Madero poniente con Andrés Quintana Roo.
Se puede imaginar el caos, el pánico, el miedo, la zozobra.
Oficialmente las víctimas sumaron 8 fallecidos y 106 heridos.
Las imágenes – gracias a la inmediatez de la tecnología de la comunicación electrónica las imágenes que mostraban los sucesos llenos de estupor y miedo, dieron la vuelta en el cyber espacio.
Desde entonces, la Noche del Grito – en Morelia, acaso en otras partes del estado y/o del país – ya no son las mismas. La alegría y la seguridad dejaron de acompañar a los ciudadanos morelianos-michoacanos.
El hecho, pro todas las razones que se gusten, en sí, demandaba, exigía, una acción de Estado con resultados casi inmediatos.
Y se dio: cuatro personas fueron detenidas y sujetas a proceso, pero…el juzgado sexto de Distrito de Procesos Penales en Jalisco ordenó la liberación inmediata, pues consideró que “SE VIOLARON SUS DERECHOS HUMANOS, SE LES FABRICARON PRUEBAS Y NOSE RESPETÓ EL PRINCIPIO DE PRESUNCIÓN DE INOCENCIA. (El juzgador consideró que las autoridades torturaron a tres de los detenidos y que la acusación en su contra se basó en la confesión de que ellos mismos dieron producto del mal trato físico. Además, indicó que las confesiones no fueron redactadas por los acusados. Durante el proceso, los acusados acreditaron testimonios de que en esos momentos estaban tanto en la ciudad de Lázaro Cárdenas y Apatzingán y estos testimonios nunca fueron desmentidos por las autoridades de la PGR).
La PGR atribuyó la autoría intelectual a Jorge Costilla Sánchez, alias el Coss; a Alfredo López Romeo, alias La Bola y a Heriberto Lazcano, alias el Lazca; dos están detenidos y otro fue abatido, pero nunca jamás se ha informado sobre la autoría intelectual del suceso…Igualmente tampoco se ha investigado ¿? O conocido – o dicho -, oficialmente el motivo, aunque el pueblo intuyó y señaló al culpable.
Hasta el momento ni hay culpables, ni habrá detenidos, ni se sabrá el móvil, situaciones que son por sí IACEPTABLES E INCONCEBIBLES! ¿Habrá terroristas en nuestro estado que deseen usar el terror para sus fines de grupo o fue la mano de la delincuencia organizada que enviaba un mensaje? ¡Cómo saberlo!
ESTO NO DEBE NI PUEDE ACEPTARSE EN UN ESTADO DONDE SE VIVE –SE DICE – EN UN ESTADO DE DERECHO Y EN PLENO EJERCICIO DE LAS LEYES Y QUE TODOS SOMOS IGUALES ANTE LA LEY Y EN EL CUAL ADMINISTRAR JUSTICIA ES SIGNO DE BUEN GOBIERNO
Pero los hechos hablan más que las palabras y los buenos deseos.






















