Hoy, el país entero está de fiesta.
El motivo no es para menos. Conmemoramos, y celebramos, el inicio de la lucha por ser libres, soberanos e independientes.
Hace 205 años, pro las razones políticas que hayan sido y que no discutiremos aquí, se quiso ser libre de España, que había sido invadida por Napoleón Bonaparte, llamado el Grande.
El camino iniciado en el curato de Dolores por Don Miguel Hidalgo y Costilla – con el antecedente de la conspiración de Valladolid, hoy Morelia – fue sangriento y muy largo….¡once años se llevó su terminación!
Pero, finalmente, se construyó la libertad y se obtuvo la independencia.
Desde ese momento no hemos parado de aprender; como sociedad hemos caído, pero nos ha costado levantarnos, pero lo hemos hecho: guerras internas, conflictos de intereses de grupos y divisiones – que nos debilitaron – y provocaron la pérdida de la mitad del territorio nacional ante nuestros amables, gentiles y buenos vecinos del norte, los Estados Unidos, hasta que llegó al poder la primera generación de mexicanos formados en las nuevas condiciones sociales e ideológicas mexicanas, pero eso es otra cuestión.
Hoy, debemos felicitarnos que pese a todo lo doloroso y costoso, en sangre, seres humanos y costos económicos, que ha sido nuestro proceso de construcción como nación, somos un Estado, una nación y una república, con una sociedad, libres, soberanos, independientes; que nos hemos dado instituciones que nos han permitido conciliar para convivir mejor en sociedad y que, pese a las circunstancias internas y externas agudas, críticas, tenemos fe y confianza en el presente y en futuro.
Felicidades a todos nuestros compatriotas, en donde quiera que estén, por ser miembros de una sociedad como la nuestra, por tener el mismo horizonte histórico y cultural que nos identifican y nos singularizan.
Felicidades México.






















