Si bien es cierto la Iglesia Católica Apostólica y Romana – rito mexicano – es la religión con mayor cantidad de files en nuestro país – un porcentaje que oscila entre el 85-90% de la población nacional, también es cierto que sus grandes rutas de fortalecimiento están en crisis: La familia, la “nueva familia”, las vocaciones y el sacerdocio.

S.S. Francesco ha intentado fortalecerla, aparte de limpiarla de corruptos en el Banco del Vaticano y de Pederastas y/o que los han protegido; igualmente está en píe de lucha para encontrar respuestas a las nuevas demandas de las circunstancias que enfrenta la familia de hoy y en este año o en los primero meses del siguiente organizará y realizará un evento internacional, católico, por supuesto, mediante el cual pretende encontrar respuesta a estas demandas sociales que enfrenta la tradicional y nueva familia católica. Adicionalmente ha trabajado y trabaja pro encontrar nuevas, y atractivas, opciones para sembrar, encontrar y atraer, espíritus que se inclinen por la profesión del sacerdocio y combatir los tradicionales conflictos morales de quienes ejercen esta noble tarea pastoral: la pederastia, el celibato y matrimonio de sus ministros-pastores, la riqueza-votos de pobreza y la soberbia de todos sus pastores, desde el más humildes-pequeños-modesto, hasta los más elevados, monumentales y pretenciosos: cardenalicios-principados.

El trabajo es duro, difícil arduo. Pero está en él.

En la búsqueda de opciones para evitar la huida, la fuerza centrífuga de fieles, recientemente, S. S. Francesco dirigió una “bula” –documento-carta – al presidente del Pontificio Consejo para Nueva Evangelización, Rino Fisichella. La bula explica la filosofía que desea imprimir al Año de la Misericordia, al tiempo que especifica las condiciones concretas y precisas para que sus efectos positivos lleguen a todos los hombres, pro muy pecadores que sean. Y por todos los medios posibles.

  1. S. Francesco, coincidiendo con el Año de la Gran Perdonanza, lanzó una gran amnistía para todos los pecados, incluyendo el gravísimo. Hasta ahora reservado pecado del aborto. Y con facilidades para los fieles más implicados: Ancianos, enfermos y presos. Un perdón global y total, que puede llegar, incluso, al más allá, a los difuntos.

Por vez primera en la Historia, S. S. Francesco escenifica la universalización de la misericordia, no sólo a los pecadores, sino también a todos los pecados, por muy graves que sean. Y, si hay un pecado gravísimo, ése es el aborto, que está penado con excomunión “latae sentensiae”, para la madre, para los cooperadores necesarios e, incluso, para los políticos que legislen a su favor. Y para facilitar la indulgencia plenaria al máximo de gente posible, el Papa establece que la pueden ganar no sólo los pocos peregrinos que puedan viajar al vaticano, sino a cualquiera que cruce el umbral de los muchos templos que, en cada diócesis, se habilitarán como jubilares. Incluso a través de la televisión o de los diversos medios de comunicación.

El para Francesco ordenó a todos los sacerdotes que absuelvan a las mujeres que hayan decidido abortar, siempre y cuando se arrepientan…el perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido…pienso en formas especial en todas las mujeres que han acudido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión.

Es verdaderamente indudable que esta “Bula” es histórica. Generará fuertes corrientes de simpatía y adhesión…hoy y siempre será recordado como un Hombre congruente con su tiempo.