Lo que se veía venir, sucedió el pasado jueves 20 del presente: Alexis Tsipras, presentó su renuencia como Primer Ministro Griego y convocó a elecciones anticipadas, que se realizarían el 20 del próximo septiembre.
Y se veían venir, porque 1°.-Sus negociaciones con la llamada Troika – Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo (en otras palabras Alemania y la comunidad Europea) le condicionaron el tercer salvamento financiero, a cambio de la aplicación de una serie de medidas económicas, laborales y administrativas, que habían sido su plataforma de lanzamiento político con el que triunfó hace siete meses: NO a la intromisión de la Unión Europea en los asuntos griegos. 2°.-Porque su Coalición política partidista en el seno de su partido, Syriza, cuando negoció en su seno el referéndum para mostrar músculo político ante la Unión Europea, aunque ganó fuerza, perdió peso político su facción partidista pues perdió el 33% de su peso-fuerza.
Alexis Tsipras justificó su dimisión en la necesidad de que el pueblo griego legitime el tercer rescate financiero pactado con los socios de la Unión Europea. “Hemos negociado de una forma muy dura. Hemos dado la batalla. Sé que no logramos todo lo que habíamos prometido al pueblo griego, pero hemos salvado al país. Mi mandato del 25 de enero ha vencido. Ahora el pueblo debe pronunciarse. Ustedes con su voto decidirán si negociamos bien o negociamos mal. Es el turno de los ciudadanos mediante el voto “decidir quién debe conducir a Grecia al camino difícil, pero con la esperanza, que se abre, además de que la fuerza política negociará mejor la reducción de la deuda”.
Con su dimisión, Alexis Tsipras, admite la imposibilidad de aplicar, en el marco de la Unión Europea el programa político económico con el que sedujo a sus electores en enero y que condujo a al país a un corralito, drásticos recortes, profundas reformas estructurales, vender activos del país, como los aeropuertos y puertos marítimos; congelación de pensiones, aumento a los impuestos y privatización de muchos servicios públicos.
En octubre se hará la primera revisión del rescate financiero y se abordará el tema de la sostenibilidad de la deuda griega y con ella las medidas que se están dispuestos los socios de eurozona a tomar para aliviar la deuda griega. (Curiosamente, el Fondo Monetario Internacional ha recomendado en varios foros la necesidad de hacerle quitas a la deuda griega, hecho que el BCE y la Unión Europea no aceptan).
Si Alexis Tsipras aspira a regresar con mayor poder popular para enfrentar las futuras negociaciones con sus socios europeos deberá conformar una coalición de Estado que con una propuesta moderada consiga enderezar el rumbo económico del país y, además, quitarse el ala izquierda más radical y antieuropea de su partido, Syrisa.
Este hecho será usado por todos los contrarios a los nacionalismos y los populismos y será ejemplo su daño social, pues llevó a Grecia a una mayor crisis política y económica que en el pasado 2014. En el horizonte crisis doble: para Grecia y para la Comunidad Europea.






















