PARA MI COMPADRE MOISÉS, MOY, GÓMEZ. ALMA DE EL UNIÓN, FUERZA DE RESERVAS, LIGA MUNICIPAL-1960-1975. ALLÁ, COMPADRE, FORMA NUEVAMENTE EL EQUIPO. YA ESTÁN CARLOS MAGAÑA, EL PORTERO; CARLOS, GONZÁLEZ, GUILLERMO, EL NIÑO, PEDRO RUIZ DE CHAVEZ, Y CONTIGO, LA DEFENSA COMPLETA. LUIS LUNA, EL VIEJITO, NUESWTRO SABÁS PONCE; FALTAMOS, MEDIA Y DELANTERA: RAÚL, EL LÁMPARAS, FERNANDO LÓPEZ Y YO; EMILIANO VARGAS, JAVIER, EL SORDO, LÓPEZ, EL CEPILLO, HUMBERTO, EL CHINITO, Y DAVID, TU HERMANO. FORMA LA ALINEACIÓN PARA EL PARTIDO ETERNO. LLEGAREMOS CON LOS ZAPATOS PUESTOS.

EN SU MEMORIA.


 

DESCANSE EN PAZ, MI ARGONAUTA.

NOSOTROS FRACASAMOS: NO CONQUISTAMOS EL VELLOCINO DE ORO…¡PERO CÓMO NOS DIVERTIMOS!

Todo Estado, todo país, toda nación, toda sociedad, toda familia y todo grupo social, necesita mitos, historias, leyendas, héroes y villanos, y ritos cívicos. En nuestro país están escritos con sangre el 5 de mayo – y, debería, también, el 15 de mayo de 1867, la captura de Maximiliano de Habsburgo y el consecuente fin de su quimérico imperio -, 13, 15 y 16 de septiembre, aunque se debería festejar más su término y firma de la Independencia que el inicio, pero mito, tradición y costumbre mandan, el 20 de noviembre – igualmente, festejar su inicio, no su fin, pero ¿se sabe cuándo, oficial y/o históricamente, terminó la Revolución Mexicana? ¿El 5 de febrero de 1917 o con la Convención de Aguascalientes, en 1913?

En nuestro estado, el 18 de mayo –aniversario de la fundación de Valladolid, Jardín de la Nueva España, hoy la altiva y señorial Morelia, capital del estado de Michoacán -, y el 30 de septiembre- aniversario del natalicio del Hombre Inmensurable e Irrepetible, José María Morelos y Pavón.

Y esos días, y esas noches – con la silenciosa anuencia de Ramón López Velarde -, se navega por las olas civiles y sobre la Capital, y en la provincia, cada hora vuela ojerosa y pintada, las campanadas caen como centavos y nuestro mutilado territorio se viste de percal y de abalorio, de aguinaldo y de juguetería y en nuestro tórrido festín se luce policromías de delfín y el barro suena a plata, que en nuestra sonora miseria, es alcancía y miramos la galana pólvora de los fuegos de artificio.

No hay familia que no haya disfrutado de los desfiles y de los ritos cívicos de esos días; las apreturas y los sudores se recompensan con la visión, tan fugaz como marcial, de ver a los hijos, a los nietos, a los sobrinos, a los ahijados y compañeros desfilar y sudar como corundas bajo el sol festivo y por las noches, las hijas atraviesan como hadas, o destilando un invisible alcohol, vestidas con las redes de tu sol, cruzan como botellas alambradas y al estrenar su lujo queda lleno el país, de la aroma del estreno y se vacía, como el santo olor de la panadería.

Y si excepcionalmente asistía el presidente de la República era un rebumbio y un festejo ver su sacrosanta imagen y mencionar y escuchar su bendito nombre. ¡La inmensidad sobre los corazones! Eso era en el pasado reciente; ahora eso quedó en el recuerdo, en la evocación. Deseamos volver al pasado, a la libertad y tranquilidad perdidas.

Ahora, cuando viene el presidente de la República le precede y le acompaña un ejército motorizado, equipo y armamento para que lo cuiden. Ya no se reverencia su nombre no

es bendito. Se le maldice por todo lo que sabemos y se le adjudica…Se instalan hasta cuatro o más cinturones, escudos, círculos y barreras y las formaciones para su protección–alejamiento, son de titanio para evitar un atentado, un hecho no deseado, un roce, una confrontación y ahora ya no se bendice, ni sacraliza ni se reverencia su nombre y la inmensidad del festejo popular está clausurada. ¿Por qué es todo eso? Cuando el titular del Ejecutivo estatal, asiste a algún acto cívico – y también con el presidente municipal se usa el mismo formato -, sucede algo semejante, pero no de la magnitud presidencial y las unidades de escolta, los hombres y los equipos se colocan en cinturones, escudos, círculos y barreras para su protección-alejamiento. ¿Por qué es todo eso?

Sencillo: Miedo y temor.

Y si ellos, que están protegidos, para evitar un atentado, y defendidos de un encuentro con su pueblo, con dinero nuestro, del pueblo, tienen miedo y temor, ¿qué, nosotros, Juan Pueblo, no podemos sufrir, sentir y tener miedo y temor? ¿Qué, nosotros, ante la tan sufrida como imparable etapa de violencia, no generada por nosotros mismos y sí por la evidente incapacidad, mostrada inhabilidad, manifiesta incompetencia, deducible complicidad y muy sensible omisión de las autoridades públicas, particularmente de las áreas, y elementos, responsables de seguridad social y gobernabilidad política, no podemos defendernos, protegernos con los mínimos recursos que están a nuestro alcance?

Nosotros lo haríamos con recursos nuestro, no del pueblo, no del fisco: cerrando, privatizando calles -¿existen fraccionamientos privados, no? Si existen, ¿por qué nosotros no podemos privatizar nuestras colonias, calles y barrios ante el fracaso, el fallido Estado protector y benefactor?–, contratando elementos de seguridad y vigilancia privadas? Nosotros también tenemos miedo y más cuando vemos y leemos las noticias y sabemos que los delincuentes están allá, arriba, en los cuerpos, en los mandos de seguridad, en los jefes y funcionarios. Ahí está la realidad, en los Medios y no se ocultan con un dedo, porque es simple: No se puede ocultar la realidad. ¿Qué hacer?

Cuento una anécdota de un amigo: Hace 10 días (Me dijo) Entró llamada a mi celular…

– Bueno, inocentemente contesté- Una voz de hombre, pausada, tranquila, suave, dijo

– ¿Es usted el ingeniero Toledano? Como viviendo en Babia, le contesté…

– Sí…a la orden…La voz fue seca, breve, directa…

– Su mujer se llama Carolina, trae una Jetta 2010, azul marino, placas BBB-2852;

Jovanna, su hija mayor, que estudia 5° de arquitectura, maneja un SEAT 2011 y vive en la YYYYY WWWWW, colonia ABACDSERR y su teléfono es “-¡”#4&…un sudor frío y otro caliente me empezó a subir y bajar …

– Este…sí …ddíii ggaa mme….

– Tenemos a su Caro a la vista. Podemos retenerla…deposité 20 mil pesos… no

negociables y no haremos nada. No salió de mi boca palabra alguna. Estaba mudo de miedo…vaya a la sucursal del Banco BBBBBBBB, deposite esa cantidad.

– No tengo dinero, alcancé a decir, después me arrepentí…Tiene una hora…no apague su

Celular…lo estaremos vigilando…cuando llegue a la sucursal le hablaremos…tiene 59 minutos. Colgó. ¿Miedo? No supe qué hacer. ¿Y si fuera falso? ¿Te arriesgarías? Conseguí la mitad. No tenía más…No tenía ni un minuto de entrar a la sucursal y llegó la llamada…sabemos que ya está en la sucursal…Solo tengo la mitad, dije…largo silencio……fórmese en la cola. Nomás hay dos antes que usté…deposítela en la cuenta /&()=%$#=(¡”, de León, Gto. Entré en la fila…hice el pago…cuando dejé la ventanilla habló mi celular. Haga pedazos la copia, pero no la tire dentro de la sucursal…afuera hay un bote. Ahí. No lo olvide. Ya sabemos quién es. Colgó. Después Caro me regañó. Me dijo ¡P…(/&%$%&/()=!…¡Hasta de qué me moriría!

Pero ¿y si sí? ¿A quién acudimos? ¿Al gobernador para que me ayude? ¡Sí …tú y tu nieve! ¿Al secretario de gobierno, al tesorero, para que me presten dinero? ¡No ma…meyes! ¿Al secretario de seguridad que lo cuidan como 20 elementos y es incapaz y, además, audaz al afirmar que se ha reducido el porcentaje de delitos? ¡Por favor! ¡El pueblo está solo! ¡Si no puede que renuncie!

Lo que hice fue cambiar mis teléfonos –uno lo pedí privado – y los números no se los doy a nadie, contraté identificador de llamadas y no contesto teléfono que no conozco y que no dice de qué número hablan. Nos preguntamos ¿Qué hemos ganado con más pérdida de nuestras libertades? (Las empresas que ofrecen teléfonos celulares deberían, por ley, en el mismo momento de cerrar la compra, dar de alta el número telefónico que se compra).

Paradójica y contradictoriamente somos menos libres, nos han secuestrado un mucho más de nuestras libertades y estamos más inseguros, coincidimos.

Otra anécdota, en relación con los pollitos para comer: Nicas es un maduro y encallado político surgido, formado, en el centro del estado. AL verlo tan gordito, fornido, sano – transpira buen humor por todos sus poros – y lisito de su piel, los que no lo conocen mucho le preguntan:

-Oye, Nicas, danos la receta para estar tan bien, tan llenito…‘ombre, no sea malo. Se sonríe con esos labios gordos que tiene y en su regordeta y cachetona cara se dibuja una sonrisa ladina … y sonriendo te la entrega…

-Mira, en la mañana, una frutita y mi avenita…a medio día, una sopita y una verdurita y en la noche …en la noche, pos, pos…¡una pollita!