Como trabajador, jubilado, son socialmente productivas las reflexiones y discusiones que se dieron en torno al asunto de las pensiones de los trabajadores al servicio del estado de Michoacán.
Lo fundamental, que se hubiera acordado el incremento al doble del descuento a los trabajadores – pasar del 5.5% del salario al 11.00% del salario del trabajador, lo que obliga al patrón- gobierno del estado de Michoacán a realizar una aportación semejante – con lo que los trabajadores salen ganando por partida doble.
Todo lo que signifique ingreso para los trabajadores será bienvenido y más si estos estarán en condiciones de retiro.
Es magnífico que se haya reflexionado que con los actuales modelos pensionarios – federales – los futuros pensionados y jubilados lo harán con percepciones de hambre, que rondarán el umbral de la pobreza, si no es que sería de la miseria.
Es una moda convenenciera mundial – no hay otra y únicamente le conviene al que tiene poder, el poder – que se esté moviendo hacia arriba la edad para la jubilación-retiro y que el criterio haya variado: la jubilación ya no es por tiempo trabajado (ni por la longevidad del trabajo y su respetivo riesgo para la salud del trabajador, ejemplo: no debió ser el mismo tiempo para jubilación para un policía, miembro de las fuerzas armadas, trabajador en minas y zonas con manejo de solventes químicos o riesgo biológico contaminante y áreas de riesgo por alta temperatura, que para un burócrata, etc.) y ahora sea por la edad del trabajador. Este indicador se ha estado moviendo a gusto y conveniencia de los jerarcas internacionales del llamado neoliberalismo o mundo globalizado, cuando debería ser al revés: 30, 28, 25, 20 años de trabajo, según el riesgo en el mismo.
No. Como los trabajadores no son ni siquiera factor de opinión, se está colocando en los 62, 65 y se pretende llevarlo hasta los 67 años de edad, argumentando que el promedio de longevidad, también, se ha movido hacia arriba y si era de 72 años, ahora se considera 75 años como promedio.
La pregunta sería: ¿Entonces para qué se jubila un trabajador?
Así las cosas, el trabajador no disfrutaría para nada de su jubilación y viviría – si se llama vivir con el 25/30% de su salario actual como percepción pensionaria, y el futuro ya está cerca – únicamente para morirse, en promedio unos 7 años.
Fue una salida muy convenenciera – se diría, política – el acuerdo entre el grupo de trabajo que presentará en el pleno del H. Congreso la serie de propuestas que modifican el régimen de pensiones del estado de Michoacán, el que la edad para pensionarse – superior a los 60 años – se establezca sólo a los de nuevo ingreso. Es una percepción muy carente de espíritu de clase de los dirigentes de los sindicatos de trabajadores en los tres poderes del estado de Michoacán. No se vale. A la dirigencia sindical le correspondía defender esos derechos, pues, finalmente, también son trabajadores y tienen los mismos derechos, aunque sean de nuevo ingreso.
Entonces ¿los trabajadores carecen de fuerza política y todo el poder es con el patrón?
¡Por favor!
Felicito a Domingo Bautista Farías, director de Pensiones pro haber obtenido tan venturoso acuerdo en la cúpula del poder político, que beneficia, directamente a los trabajadores y a su familia. Es un acuerdo trascendente.
Otra cosa.
Si bien el encaje legal electoral NO ESTABLECE OTRAS RAZONES, SALVO LA ELECTORAL – EL 3% DE LOS VOTOS RECIBIDOS – PARA QUE UN PARTIDO POLÍTICO PIERDA-SE CANCELE SU REGISTRO, a pesar de las castigos en especie – multas – por infracciones- en realidad delitos – a la legislación electoral vigente -, el caso de las acciones promovidas tanto por el PAN como por el PRD, respaldad con miles y miles de firmas de ciudadanos empadronados y la crónica histórica de las infracciones aplicadas – incluso las ajustadas – al PVEM, solicitando su cancelación como partido político nacional, la salida argumentada por los concejeros ciudadanos responsables del análisis, discusión y propuesta al plano, es de risa y coraje: “Porque no sería idóneo”. ¡Por favor!
Esto es algo parecido al fallo que ofreció el IFE ante la intervención, ilegal, de Vicente Fox Quesada, presidente de la República, de presionar a las autoridades del IFE y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que diera se diera al fallo – Leonel González, michoacano por cierto – que calificaría de procedente y válidas las elecciones constitucionales del 2006 y que se afirmara: si existió el delito, pero la legislación no establece el castigo. Asunto arreglado.
Igual, ahora…existen las infracciones, pero en la legislación constitucional y electoral no se establece otra vía, salvo la electoral, para que un partido – nacional o estatal – pierda su registro.
Asunto resuelto y cartucheras al cañón. ¡Vámonos de aquí que espantan!






















