El modelo de pensiones en nuestro país – que es el que importa – debe cambiarse, pero ya…por doble razón existencial.

1°.- El monto del descuento, la administración=comisión que cobra la AFORE seleccionada y el monto del HABER en la cuenta individual del trabajador, son sumamente débiles para enfrentar ese futuro que ya está a la vista: 2022.

1.1.- Estudios realizados por agencias y organismos públicos y privados coinciden en afirmar y comprobar con simuladores financieros que el monto de la pensión mensual que recibirán los ex trabajadores será aproximadamente al 25/30% de su salario actual.

1.2.-Si bien se tiene la coadyuvancia del ahorro del trabajador con el efecto en su cuenta individual, el ahorro es in existente porque el salario apenas alcanza para cubrir la subsistencia y conservar su calidad de vida.

2:-Las ganancias que producen los fondos administrados por las AFORES son para particulares, cuando muy bien esos valores deberían de ser para el Estado, si hubiera administrado bien los fondos o los hubiera guardado en su momento.

Se han elevado voces de los mismos administradores que señalan, para su beneficio, que se debe incrementar los años de cotización y elevar la edad de retiro, hasta llegar a los 67 años de edad y subir unos 3 o 4 puntos porcentuales del descuento al salario del trabajador para que sus valores y fondos en administración se incrementen u, otra forma, decretar por utilidad pública, la creación del concepto Ahorro y se le descuente del salario al trabajador. Lo cierto es que la capacidad de ahorro del trabajador, ciudadano y familia es casi inexistente en la casi totalidad de la planta laboral, pero si se estableciera una legislación que obligue al ahorro legal, impuesto, sería una percepción diferente, que tendría beneficios a la corta y a la larga para el trabajador y su familia.

Con las nuevas reformas a los regímenes pensionarios y las que vendrán es casi un hecho, que el tiempo confirmará, que se jubilarán y pensionarán por la edad y no por los años de servicio y con el monto que recibirán de su AFORE- el 25-30% de su salario actual – cantidad menor a lo esperado, únicamente les permitirá ir sobrellevando la vida para que fallezcan en cuatro, cinco años adelante.

A la luz de esos augurios y prospectivas, en no más de diez años, la franja de los nuevos jubilados y pensionados estará en el umbral de la miseria. Pero ese problema no se ve en este momento.