La reciente acción tomada por la Federación para poner en orden el desastre educativo y financiero causado por la CNTE en Oaxaca es un alentador atisbo de que por fin el Estado ha decidido resolver añejos y muy graves problemas que han hundido a la educación en México y particularmente en Oaxaca a niveles verdaderamente criminales, de espanto.

Por equivocadas y deleznables razones nadie se había atrevido a tocar a la Coordinadora, pero todo tiene un limite, aun la cobardía y la desvergüenza que exhibían tanto el Gobierno Federal como el Estatal; la indefendible CNTE estiró la liga mas allá de lo que podían, colmó el plato, se sintieron poderosos, hartaron la paciencia de la ciudadanía y por fin , mas vale tarde que nunca, se le puso un freno precisamente en su bastión más duro, Oaxaca, y precisamente en el centro que controlaba y repartía el dinero a toda la estructura de la CNTE, el IEEPO.

La operación preparada por la Oficina de la Presidencia, y por Gobernación es un claro mensaje a toda la CNTE de que las reglas del juego cambiaron y que la necesaria y urgente reforma educativa va por que va, y punto.

Las cuentas bancarias de los líderes magisteriales están congeladas y ya hay 40 órdenes de aprehensión listas para ser solicitadas a un juez. La Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda ordenó congelar cuentas del líder de la Sección 22 de la CNTE, Rubén Núñez, y otros del gremio oaxaqueño. Se infiere que si esta instancia dio semejante instrucción es porque existe sospecha de lavado de dinero o financiamiento a terroristas.

Pero pongamos en su perspectiva este asunto. La Sección 22, a través del IEEPO, y desde 1992, controlaba la designación, que ella misma hacía, de trescientos mandos altos y medios, además de cuatro mil plazas administrativas, dentro del propio instituto. Utilizaba a discreción un presupuesto anual de 14 mil 988 millones 442 mil 892 pesos (para el ejercicio 2015) y tenía el poder de decidir quién trabajaba y quién no, quién ascendía o tenía bonos; quién podía ser director o inspector; quién tendría sólo una plaza o varias o si tenía una sola pero compartida con otro. El Estado, la Secretaria de Educación, sencillamente no pintaba nada.

En el colmo de la corrupción, nadie sabe en realidad cuántos comisionados sindicales a cargo del presupuesto del Estado tenían la Sección 22. Con base en el censo del año antepasado, se estima que tenía un mínimo de dos mil 900, y considerando que cada uno percibiera un salario mensual de diez mil pesos, tenemos que, sólo con ello, la Sección 22 se apropiaba de unos 350 millones de pesos al año, o sea prácticamente un millón de pesos al día. Ahora podemos entender por qué pelean tanto y están tan indignados. A estos “maestros” la educación y la niñez les importa un comino, lo que la CNTE busca, en Oaxaca, Guerrero y Michoacán es dinero, más dinero, continuar con sus privilegios, vivir felizmente en la ignorancia, atropellar los derechos de los ciudadanos y gozar de impunidad.

Los “maestros” de la CNTE carecen de apoyo en la sociedad, la gente está harta de la Coordinadora, los ciudadanos, que han padecido un día sí y otro también sus violentas manifestaciones los detestan. Parametría, en junio pasado, muestra que existe un consenso inédito (casi imposible de encontrar en cualquier otro tema) el 90% opina que los maestros sí deben ser evaluados. El 61% de los encuestados considera que este grupo de maestros se opone a la evaluación simplemente por saberse ignorantes.

Solo los defiende el demagogo y oportunista AMLO, algunos medios identificados con la “protesta profesional” y los limitados amanuenses ya conocidos que contaminan diversos diarios, donde con un cinismo colosal intentan defender lo indefendible.

Por supuesto que amenazarán con la violencia, pero el tiempo de la CNTE se ha agotado, a los ciudadanos les colmaron la paciencia. Nadie puede imponer su agenda política con el rechazo del 90% de la población.

La pregunta obligada es ¿Y en Michoacán cuando? Conociendo lo timoratos que son nuestros funcionarios la verdad es que solo la Federación puede resolver el grave problema de nuestro Estado. Jara y sus apocados subordinados tienen miedo, nada harán.

Alejandro Vázquez Cárdenas