En el universo de información que en estos  momentos se tienen, generados por las mismas circunstancias de una sociedad en crisis y en conflicto permanente, está una que debería ser motivo de más y de reflexión y trabajo legislativo y político a futuro y no tirarse al olvido.

Publicadas en un diario de circulación casi estatal, en la página 3 de su edición del viernes 12 del presente, están declaraciones de don Jesús Reyna García, Secretario de Gobierno y son las siguientes: Lo que los presidentes  (municipales, se entiende) deben hacer es armarse de valor y quedarse con la plantilla de trabajadores que realmente requieren y no pagarles a quienes no ocupan. (La nota continúa así: desconozco en concreto la problemática por la que atraviesa este municipio – Numarán -, pero son muchos los que enfrentan dificultades económicas. Comentó que “desde su óptica uno de los principales problemas que enfrentan los municipios es la imposibilidad de solventar las nóminas que se han incrementado administración tras administración”)


Y esto es verdaderamente cierto, real y debería existir una legislación que normare esta situación; es más está otro tema relacionado con el anterior: el salario, sueldo, gratificaciones y prestaciones  – más allá de las obligadas por la ley – de los presidentes municipales y de los mandos medios y superiores de la administración municipal – y si se puede, de la estatal.

Es recurrentemente lógico que los nuevos presidentes municipales lleven al gobierno-administración y dirección del municipio a sus amigos y compromisos de campaña política electoral, pero se encuentra que los espacios están ocupados y tiene miedo a mover a los que recibió de herencia  y se va por lo más fácil: crear puestos, funciones – divididas=compartidas   con otras áreas y ampliar la nómina y eso es un grave error que se verá reflejado en los dineros del municipio.

No debe ser así. Con toda la autonomía constitucional del municipio, debe buscarse, y encontrarse, un encaje legal, una norma, que regule esta situación, sobre todo por salud  financiera del municipio: No es posible crecer hasta el infinito cada tres años por esta cuestión y, como complemento, los presidentes municipales que lleguen deben hablar con su personal y precisarles que ese trabajo es por el tiempo de su administración y punto.

En el vecino estado de México sucedía algo muy parecido a esto, mas la administración de Enrique Peña Nieto reguló los salarios y tamaño de la administración, en función de la población total del municipio y asunto arreglado.

Sería recomendable que algo parecido se promoviera ante el H. Congreso del estado y se aceptara por la soberanía estatal y esta situación, anómala, irregular que afecta el presupuesto y el futuro del desarrollo de nuestros municipios ya no se presentará, ni creciera la nómina  cada tres años y durará hasta el siguiente relevo creciera la administración más y más y fuera el cuento de Nunca Acabar.