El pasado sábado 23 del presente se cumplieron 23 años del terrible, inesperado y desconcertante  atentado en Lomas taurinas, Tijuana, B. C., que detuvo la vida de Luis Donaldo Colosio Murrieta , candidato del PRI a la presidencia de la República.

Es cierto, Mario Aburto está detenido; se le detuvo en el escenario mismo de los hechos; se le consignó, se le juzgó y está purgando el castigo, pero como se dieron los sucesos posteriores a su detención, su presentación ante los medios informativos, la famosa conversación con Manlio Fabio Beltrones y las grandes interrogantes sin respuesta clara, directa y contundente, ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Quién resultó beneficiado?, surge  la duda razonable, la especulación que ha nada conduce.


Desde el mismo momento de la detención del homicida – o de quien está pagando la pena – surgieron las hipótesis más variadas y diversas, y todo por el abanico de escenarios e  intereses en juego. Las hipótesis tocan y señalaron desde al presidente de la República – Carlos Salinas de Gortari -, pasando por Manuel Camacho Solís hasta intereses e instituciones extranjeras, particularmente la Agencia Central de Inteligencia norteamericana, que, en congruencia con la política de nuestros vecinos, no deseaban líderes en el país que pudieran ser un obstáculo para la aplicación del formato  de gobierno-administración neoliberal, ahora en  vigencia y aplicación  casi todo el mundo occidentalizado. No deseaban correr riesgos.

Pero la hipótesis que prevaleció fue la que se encarnó en el asesino y condenado: Asesino Solitario.

Las únicas cosas ciertas son las siguientes:

1°.- Desde su muerte y desaparición física todo cambió, particularmente la política partidista.

2°.- Nuestro país es otro

3°.- Queda para la historia, la sociología el discurso de Luis Donaldo pronunciado el 6 de marzo de 1994, en el aniversario de la fundación del partido revolucionario institucional, su partido.

4.- Sobrevive la interrogante ¿Qué hubiera pasado en el país si no hubiera sido asesinado Luis Donaldo Colosio?

5°.- ¿México, su sociedad y la política serían otros?

No lo sabemos y jamás lo sabremos y si algún día lo llegamos a saber, ya no tendría sentido ni valor ni los efectos que se dieron a partir de ese día: las 5 de la tarde, bajo el ritmo de La Culebra. Descanse en paz.