Finalmente, después de casi cincuenta y cinco años, los gobiernos de Estados Unidos y Cuba reiniciarán relaciones diplomáticas formales, interrumpidas desde la administración Kennedy, tras los Cohetes, el fallido desembarco en Bahía de Cochinos y el decretado bloqueo total hacia Cuba, que tuvo respuesta, casi mundial y que conformó un frente de la llamada Guerra Fría, ya superada desde 1989, pero que sufrió continuó sufriendo hasta estos días.
Esta acción, el reinicio formal de relaciones diplomáticas entre los dos países es signo de nuestros tiempos: apertura para los negocios.
Desde el pasado 17 de diciembre del año anterior, Barack Obama, presidente de los Estados Unidos y Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, en que informaron del inicio del proceso para restaurar sus relaciones diplomáticas, rotas en 1961.
Durante el último semestre dos equipos de negociadores de ambos países han celebrado rondas de negociaciones oficiales, más una preliminar sobre Derechos Humanos, mas la apertura de las respectivas embajadas en Washington y la Habana y reinicio de vínculos diplomáticos, no supone la normalización total relaciones, ya que para ellos Cuba exige el levantamiento del embargo económico, comercial y financiero que EU aplica a la isla, así como la devolución de los terrenos de la base naval de Guantánamo.
Formalmente el secretario de Estado, John Perry, izará la bandera norteamericana en su embajada de la Habana, el lunes 20 de julio y ese mismo día, el canciller Bruno Rodríguez estará en Washington para presidir la ceremonia de reapertura de la embajada cubana, en la misma casona construida especialmente, en 1916 para sede diplomática.
Este hecho es histórico.
Se ha desvanecido el nudo de la horca que pendía sobre la isla de Cuba y aunque las relaciones diplomáticas no se formalizan totalmente aun, es un enorme paso entre las dos naciones y es muy seguro que el levantamiento del embargo casi total sea levantado en esta administración norteamericana, lo cual sería un enorme triunfo político para el presidente Barack Obama y su partido y, cosa curiosa: un presidente demócrata obtuvo el embargo comercial y otro presidente del mismo partido lo levanta, lo cual es lógico, sobre todo porque las circunstancias de la región y globales o internacionales, ya cambiaron totalmente.
Finalmente, dos países tan cercano geográfica e históricamente, no podían y no era recomendable, continuar seguir en guerra.
Felicidades para ambos países, y para sus sociedades.






















