La jornada electoral transcurrió, en lo general, en un marco de tranquilidad y paz, deseada por todo y pese a todos y todos, los ciudadanos acudieron a votar, no como se deseaba y quería, pero, finalmente, salió a votar y lo hizo, fríos números finalmente, en un 47.5%, cifra porcentualmente un poco mayor que el promedio de anteriores elecciones intermedias -41-43% y para muchos, cantidad baja, muy baja.
Como expresé, para muchos, hubo una participación ciudadana razonada, en la que se impuso la razón, la reflexión, el pensar, el decidir, el determinar y esto es una de los pocos productos positivos de la anterior jornada electoral, sobre cualquier otra cosa, salvo del mejor producto: la presencia y actuación y resultados de los llamados candidatos independientes, pero hablaremos de ellos, poco más adelante.
Hubo un castigo a los partidos políticos grandes – PAN, PRD y PRI -. El sistema de partidos se encuentra vestido de la desconfianza, la incredulidad, la desesperanza y el desánimo.
Los votos nulos, la oposición irreflexiva al sistema, están siendo combatidos por los abstencionistas y los candidatos independientes y se puede comprobar por el crecimiento de los partidos pequeños, la pérdida de votación de los partidos mayoritarios y los triunfos de los candidatos independientes.
Hasta pronosticar que año con año irán creciendo los aspirantes independientes y en tres años, en casi todas las elecciones – federales y locales – habrá quienes compitan con esta figura para acceder al poder e irle quitando poco a poco el monopolio del acceso al poder y representación, a los partidos políticos.
Los candidatos independientes son un tanque de oxígeno u otro pulmón para la ciudadanía: son las nuevas estrellas, las nuevas personalidades en el sistema político y anuncia la rectificación, reforma, enmienda o adecuación al sistema de partidos políticos, imperantes en nuestro país.
Si a lo anterior le agregamos que dentro de las últimas resoluciones del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación está la resolución de que deben contar con el financiamiento público, establecido por la ley y el privado, hasta igualar al financiamiento de sus competidores: tabla y suelo parejo para todos los candidatos a los diferentes puestos de elección popular.
Entonces, los Bronco, los Alfonso, los Clouthier y los Kumamoto – diputado, de 24 años, estudiante universitario, en Jalisco – ya no serán extraños en los siguientes procesos electorales nacionales.
Bien venidos los candidatos independientes.























