En esta semana se definirá la nueva Ley federal del Trabajo: la cámara revisora – la de Senado, la cámara Alta – discutirá y aprobará, en su caso, el proyecto de Ley Federal del Trabajo aprobada y enviada por la cámara Baja – la de Diputados – y sabremos si ella cumple su misión de revisar y corregir. Dado que se está definiendo el futuro  de, al menos,  dos generaciones, del país, es muy deseable que los Senadores de la República realicen su trabajo con una visión y espíritu mexicanos y congruentes con las realidades, presente y futura.

La reforma a la Ley federal del Trabajo está empantanada en el Congreso, situación que abre la posibilidad de que se atienda el hecho hasta el momento ignorado, de que la política laboral mejora o empeora la vida social del país. No existe mejor instrumento para superar  desigualdades que el empleo con derechos laborales, sostiene la CEPAL.


La reforma laboral define propósitos últimos del desarrollo nacional: la que se discute busca darle certidumbre a las empresas, sobre el supuesto de que así invertirán y crearán más empleos; la contraparte de esa seguridad es la precariedad de los puestos de trabajo y ninguna atención al tema salarial.

No hay programas de asistencia social que sean capaces de compensar la precariedad en el empleo y la disminución de los salarios, como los que se pagan en México desde hace más de 30 años: La reforma laboral ni siquiera plantea vías para mejorar salarios; la discusión está empantanada alrededor de la democratización y transparencia de la vida sindical, entre el PAN y los partidos de Izquierda, con el PRI ligado al corporativismo.

El otro PRI; el liberal, con el que se identifica a Enrique Peña Nieto, se puso del lado de los caciques sindicales. Peña Nieto se declaró “a favor de la transparencia sindical en un marco de respeto a la autonomía gremial”, o sea que los líderes y no los legisladores decidan lo democrático y rendidores de cuenta que quieran ser.

En lo que están de acuerdo los partidos representados en el Congreso es en la liberalizar las condiciones de contratación y despido, que en buen castellano significa abaratar  costos laborales a las empresas y restarle estabilidad a los puestos de trabajo para quien  los ocupe. En ese sentido va contra el desarrollo social, pero siguiendo la corriente de muchos países. Diecinueve naciones europeas flexibilizaron las reglas de sus mercados laborales, ofreciendo que así se facilitaría la creación de más empleos. LA EVIDENCIA ES EN CONTRA.: NO HAY MENOS, SINO MÁS DESEMPLEADOS EN TODA EUROPA, lo que obliga a ver otros aspectos que rodean al deterioro delas condiciones laborales de todo el mundo.

Destaca el ritmo cada vez más lento de crecimiento de la economía desde hace 40 años, lo que reduce la masa de ganancias, que tiene que repartirse entre cada vez menos empresas mediante una competencia feroz por ganar mercados, que también tienen bajo crecimiento y peor desde la crisis financiera de hace 4 años. Desde el inicio de la crisis se trasladaron atribuciones        del estado a los mercados, lo cual ha supuesto la modificación de reglas mercantiles. Una importantísima fue la liberalización del comercio exterior para facilitar la apertura de mercados en países, como el nuestro, a las empresas transnacionales más competitivas. Los gobiernos de México – desde Miguel de la Madrid, adoptaron las reglas mercantiles del neoliberalismo confirme al consenso de Washington: desincorporaron empresas paraestatales, desprotegieron la planta productiva ante las importaciones, desregularon actividades y asumieron que las exportaciones de manufacturas fueran el motor del crecimiento económico.

El éxito dependía del factor exportaciones, que a su vez depende de la competitividad de la economía y de la productividad de las empresas. El crecimiento global cada vez más lento hace más pesados los lastres que representan para la competitividad general los monopolios en sectores como telecomunicaciones y servicios financieros, y para las empresas, las bajas inversiones en innovaciones tecnológicas de soporte a la productividad laboral. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de la ONU, coloca a México en el lugar 79, entre 141 países, por su capacidad de innovación y creación de nuevos productos.

En compensación a estas deficiencias, el liberalismo propicia la disminución de los costos en salarios y prestaciones – para equilibrar a su favor la balanza de costos –de los trabajadores, tendencia universal, opero que en México se parte de niveles mucho más bajos: mientras que en 1991 los salarios representaban el 39.79% del Producto Interno Bruto ( y no del 69.9% como en Europa), el INEGI acaba de informar en la semana antepasada, que la masa salarial representa ¡el 27.6% del PIB! …¡Vamos para atrás!

La reforma laboral que se discute en el Senado ignora su importancia social, pero también la económica. Los legisladores deberían tener presente que la productividad de los trabajadores ES LA QUE IMPULSA EL CRECIMIENTO, ES EL MOTOR DE TODO, A CONDICIÓN – Y SOLO A CONDICIÓN  –  DE QUE TAMBIÉN LOS SALARIOS MEJOREN  Y LOS MERCADOS CRZCAN. ¿Cómo crecerán los mercados si la fuerza del mercado interno es el salario de los trabajadores y éste, el salario,  es bajísimo?

ES PROBABLE QUE EL PRÓXIMO GOBIERNO TENGA QUE HACER UN NUEVO INTENTO DE REFORMA LABORAL, EN LA QUE DEBERPA PONER ESPECIAL CUIDADO EN EQUILIBRAR LOS AVANCES EN  PRODUCTIVIDAD Y EN DERECHOS LABORALES, EMPEZANDO POR LOS S ALARIALES.

La reforma tiene muchas imprecisiones y hay algunos elementos que se podrían considerar demasiado abstractos y que en algún momento podrían ser muy peligrosos, por ejemplo el punto relativo al contrato de temporada, artículo que si no se precisa, puede ser utilizado por los patrones para contratar indefinidamente a una persona, pero cuando la empresa no tenga trabajo, mandar a descansar al trabajador sin goce de sueldo. Así no solo se cortan las percepciones de los trabajadores, sino también la parte proporcional del aguinaldo en el año, la prima vacacional, el fondo de ahorro.

Otro, es el relativo a la nueva forma de contratación, como son las pruebas y de capacitación, porque si bien los primeras  serán por 30 días y contarán con todas las prestaciones de ley, y los segundos son de hasta 180 días, no se otorgan prestaciones, por lo que estos mecanismos podrían ser mal usados por los patrones.

Las nuevas formas de contratación provocarán una baja en la cotización al Seguro Social y mayores dificultades para que los trabajadores puedan cumplir lo que marca la Ley del Seguro Social para pensionarse, mil doscientas semanas.

Además, no está claro cómo cotizará el trabajador que se contrata por horas, ya que la ley en ese ámbito habla de semanas o años para pensionarse. Con las nuevas modalidades los trabajadores tendrán que trabajar el doble pata tener una pensión mínima garantizada. Hoy se calcula que un trabajador debe ahorrar 40 años para ellos.

Con las nuevas formas de contratación el modelo de cotización será similar al modelo de cotización al IMSS, al INFONAVIT y a las AFORES; será similar a las cuentas individuales, con una periodicidad  de aportación que dependerá de la modalidad en que se contraten los mexicanos.

Lo que está oculto en realidad es la escalada en contra de los contratos colectivos de trabajo y contra los sindicatos laborales y sus grandes corporaciones laborales: Federaciones, Uniones y Confederaciones.