La reforma laboral ha generado muchas expectativas respecto a la generación de empleos y una mejora en salarios, aunque no queda clara la forma en que se lograrán estos beneficios, que serán interpretados por los actores del mundo político, legislativo, patronal y laboral a su manera.

Estimaciones de la secretaría de trabajo y previsión social indican que de aprobarse la reforma en los términos en los que se discute en el senado, se generarían alrededor de 400 mil empleos adicionales al promedio anual actual – en total unos 800 mil empleos nuevos al año.

Según analistas e investigadores, de acertar el gobierno federal en su  previsión-pronóstico de empleos, sería un aumento pequeño para el tamaño de la demanda laboral: Hay un universo laboral de 40 millones de trabajadores disponibles  para ingresar al mercado laboral, y esos 400 mil serían apenas el 1% de ese universo. También se argumenta que habrá una caída de los salarios del 10%, derivado de que habrá más personas disponibles en el mercado laboral que presionarán a la baja los salarios.

Uno de los temas más discutidos es el llamado OUTSOURCING – la tercerización laboral- en la que dicen los juristas patronales existe una sobrerregulación  que inhíbela contratación y la minuta contiene vacíos legales en perjuicio tanto de del trabajador como de la empresa beneficiada. Igualmente se encuentran la ausencia de la participación de los trabajadores en las utilidades de la empresa, ya que al ser poco precisa la reforma en canto a quién es el patrón responsable del trabajador, este queda en la incertidumbre jurídica los trabajadores. (El ousourcing  es una alternativa económica para las empresas en crisis. La práctica desleal de esa forma de contratación general pérdidas de al menos 5 mil millones de pesos al año por evasión de impuestos y se desea que se defina la responsabilidad jurídica de cada quien, pues no se establecen las consecuencias jurídicas para los subcontratistas en caso de que no cumplan la ley).

Y curiosamente esta modalidad, dadas sus opacidades ha crecido más del 60% en las formas de contratación de trabajadores.

Se espera que la cámara revisora cumpla su papel, porque los escenarios de España, Grecia, Portugal, Francia, Italia  e Irlanda no están muy lejanos ni en el tiempo ni en la legislación.