El gobierno y la administración del estado de Michoacán está sometido a intenso proceso de desgaste, defensa y reacción inmediata  ante las circunstancias  político administrativas heredadas de las dos anteriores  perredistas; esta situación no le ha permitido tener un momento de respiro para establecer políticas públicas propias y enfrentar y resolver la compleja problemática político social del estado.

De hecho, los meses que lleva de gobierno la administración Vallejista – poco más de ocho meses –, se las ha pasado atendiendo, dialogando  y negociando a los grupos de siempre, que implícitamente son estimulados o por la ganancia grupal/individual  o partidista o por intereses extra sociales que muy poco tiene qué ver con la solución  de los problemas que aquejan a la sociedad michoacana.



Entre ellos sobresalen dos, que son los que han concentrado las luminarias – de llamarse así al protagonismo mediático y las guerras de tinta y de saliva -: el asunto de la MEGA DEUDA HEREDADA Y EL CAOS ADMINISTRATIVO.

En el primer caso, aun sabiéndose el monto total de las obligaciones soberanas – cualquier tipo, clase y categoría que adopte el término DEUDA, SIEMPRE SERÁ DEUDA Y DEBERÁ PAGARSE – no se podrá señalar a nadie como culpable y responsable porque todo esa MEGA  DEUDA FUE AUTORIZADA PRO LA LXXI LEGISLATURA DEL H. CONGRESO DEL ESTADO. Así el estado de Michoacán podrá estar empeñado veinticinco, treinta o más, años; podrá tener limitado, o disminuidas sus posibilidades de desarrollo  -ya que buena parte de su presupuesto, de sus ingresos federales o de sus propios ingresos se destinarán a pagar la MEGA DEUDA – por más de una generación, TODO SERÁ LEGAL Y ANTE ESO ¿QUÉ SE PUEDE HACER? Los que urdieron este saqueo financiero, los que fraguaron y realizaron el boquete en las finanzas del estado por más de veinticinco años, fueron premiados  y gozan de cabal salud.

El otro asunto es el caos, el desorden, la carencia de la aplicación de regulaciones, de formatos, de control interno para el manejo de los recursos financieros – estatales y federales -, de abuso del poder, de las “P.O.S. (POR ORDENES SUPERIORES)”, ETC. –  es el que, si se desea, sí puede conducir, llevar a los responsables y culpables ante la ley, enjuiciar y, en su caso, condenar, mostrando que se vive en Estado de Derecho, que  nadie está por encima de la Ley, que la Ley no se negocia y que Michoacán merece respeto o si son puras palabras.

ESTE ES OTRO MOMENTO MÁS PARA LAS INSTITUCIONES, Y PARA LOS HOMBRES QUE LAS DIRIGEN.     

Se debe ser congruencia entre las palabras, las circunstancias y los hechos y si bien, tanto la política como sus hombres son producto de las circunstancias, también se debe atender las demandas del pueblo, de la sociedad,  integrantes insustituibles del Estado y se exigen hechos no palabras, no saliva: Alguien, algunos, deben pagar, no solamente el pueblo y no únicamente el desarrollo de Michoacán. Es un momento magnífico para demostrar que Michoacán inicia el cambio con rumbo y que siendo un estado en donde todo es posible y no pasa nada, podemos cambiar, no aceptando que jueguen con nosotros, el pueblo.